15/3/16

VOLCÁN ILOPANGO

La caldera de ilopango (el lago ilopango) en El Salvador, se formó como resultado de una erupción cataclísmica en el siglo VI d.C. produciendo enormes flujos piroclásticos que destruyeron diferentes ciudades mayas. Esta erupcíón produjo aproximadamente 25 Kms. cúbicos de tefra (20 veces más que la erupción del Monte Santa Elena en 1980), y tiene un valor de 6 en el índice de explosividad volcánica.

Estudios más recientes sugieren que la erupción fue aún más grande, fechándola en el 535 d.C. y situando la expulsión de tefra en alrededor de 84 km³, estos nuevos datos incluso sugieren que esta erupción fue la causante del Cambio climático en los años 535 y 536, el cual sumado a las muertes directas y otros efectos diversos en todo el mundo, podría llegar a ser considerada como la catástrofe volcánica más grande en la historia de la humanidad.
Erupciones posteriores formaron diferentes domos de lava en el lago y en sus riberas. La única erupción histórica ocurrió en 1879-1880 y produjo un domo de lava dentro del lago, formando las "Islas Quemadas".
A fines de 1789 se sintieron temblores en la región y en enero de 1880 el nivel del lago subió considerablemente, hubo ruinas en los caseríos inmediatos y grandes derrumbes y agrietamientos en todas partes.
Los fenómenos meteorológicos de 535 y536 fueron los episodios de enfriamiento de la atmósfera más graves y prolongados a corto plazo en el hemisferio norte en los últimos 2000 años. Se piensa que este suceso puede haber sido causado por un extenso velo de polvo atmosférico, posiblemente como resultado de una gran erupción volcánica en los trópicos o el impacto de desechos espaciales contra la Tierra. Sus efectos se generalizaron, provocando el clima fuera de estación, malas cosechas, y hambrunas en todo el mundo.

En el 536, en su informe sobre las guerras contra los vándalos, el historiador bizantino Procopio de Cesarea escribió:
Durante este año tuvo lugar el signo más temible. Porque el Sol daba su luz sin brillo, como la Luna, durante este año entero, y se parecía completamente al Sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros tal como acostumbra. Y desde el momento en que eso sucedió, los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte. Y sucedió en el momento en que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado”.
Los anales gaélicos de Irlanda hacen constar lo siguiente:
  • «Perditio panis» (‘falta de pan‘), en el artículo correspondiente al año 536 en Los anales de Ulster, Year U536 (capítulo del año 536), de autor desconocido.
  • «Perditio panis» (‘falta de pan’), en el artículo correspondiente al año 536 en Los anales de Inisfallen, Annal AI534 (capítulo del año 534 a 543),
Más fenómenos informados por fuentes independientes de aquella época:
  • Bajas temperaturas, (en China cayó nieve en diciembre, lo cual aplazó la época de cosechas).
  • Pérdida de cosechas.
  • «Una densa niebla seca» en China, Europa y el oeste de Asia.
  • Sequía en Perú, que afectó a la cultura moche.
Los núcleos de hielo de Groenlandia y la Antártida muestran evidencia de importantes depósitos de sulfato en torno al 533-534, lo cual es evidencia de un extenso velo de polvo ácido.
Se ha conjeturado que estos cambios se debieron a las cenizas o el polvo lanzado al aire después del choque de un cometa o meteorito, o después de la explosión de un volcán, un fenómeno conocido como «invierno volcánico». La evidencia de depósitos de sulfato en muestras de hielo apoya firmemente la hipótesis del volcán; la capa de sulfatos es aún más espesa que la que acompañó al episodio menor de aberración climática, en 1816, conocido popularmente como el «año sin verano», que se ha relacionado con la explosión del volcán Tambora en Sumbawa (Indonesia).

Fuentes: wikipedia 

7/3/16

ECLIPSE DE SOL Y SUPERLUNA


Dos espectaculares fenómenos astronómicos tendrán lugar los próximos 8 y 9 de marzo de 2016.

Uno de ellos es el eclipse total de Sol que ocurrirá el día 8, que podrán contemplar los residentes en Indonesia y parte del Pacífico el próximo miércoles 9 de marzo. La gente que vive en Malasia, sudeste de Asia y norte de Australia podrá ver un eclipse parcial. Para aquellos lugares más hacia el este de la línea internacional de cambio de fecha, como Hawai, este acontecimiento será registrado un día antes, el 8 de marzo en partes de Indonesia, Borneo y otras zonas del sudeste asiático cercanas al Pacífico. También podrán presenciar este acontecimiento, residentes del norte y este de Australia.
La NASA informó que el eclipse solar tendrá una duración de uno a cuatro minutos, pero pasarán más de tres horas entre el momento en el lugar más occidental que se comience a ver el eclipse y hasta que se vea el final del fenómeno al otro extremo.
Mientras la Luna pasa precisamente entre el Sol y la Tierra – un hecho relativamente raro que ocurre una vez al año porque la Luna y el Sol no tiene la misma órbita – bloqueará la luz del Sol, revelando la atmósfera solar tenue y relativamente débil, la corona.

Las noches del 8 y 9 de marzo se verán iluminadas con la llamada “superluna”, fenómeno que se origina cuando nuestro satélite natural se encuentra en perigeo, su punto de órbita más cercano a la Tierra.
El efecto de la superluna se reflejará en los océanos, además de que en algunos puntos del planeta podría coincidir con el eclipse solar.

Júpiter brillará de forma excepcional y el 8 de marzo que estará en oposición, será más fácil contemplar el planeta.

La retransmisión se podrá ver a través de la página del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) así como de la web http://www.sky-live.tv/

17/2/16

TIEMPO SOLAR Y TIEMPO POLAR (II)

Las seis estrellas polares principales (la actual Polar, alfa Cefeo, Deneb,
Vega, Hércules y Thuban) con sus correspondientes constelaciones.

Se sabe desde hace ya unas décadas que el centro de la Vía Láctea es un “agujero negro” que, pese a la enorme distancia que hay entre éste y el sistema solar, sin embargo su campo gravitacional es tan poderoso que los efectos de esa alineación deben dejarse sentir en todo el planeta y a distintos niveles. Hemos de recordar y hacer hincapié en que, debido a las leyes de las analogías y las correspondencias todos los planos de la manifestación están interrelacionados entre sí. De esta manera, los desequilibrios en el mundo del hombre (que incluye a la Tierra y su medio natural) expresan otros de un orden más sutil, invisible, que afectan al Alma del Mundo, obra del Demiurgo, que siendo manifestada, es decir sometida a la dualidad, también “sufre” periódicamente desarreglos en el funcionamiento de su armonía, la cual debe ser nuevamente “ajustada”, es decir concordada como diría Platón, al Modelo Original, Arquetípico, gracias a las distintas manifestaciones “históricas” del Espíritu, lo que en la tradición hindú se denomina el “descenso” de los Avataras de Visnú, el dios conservador.

Vemos así que el “Batido del Océano de Leche” es una acción del Polo, y en algunos mitos de diversos pueblos se habla que de esa “agitación” en el mar primigenio van emanando todas las constelaciones, estrellas y cuerpos celestes que alumbran el mundo como brotando de ese centro, que es en realidad la morada del Dios creador.
En efecto, según el hinduismo el Polo es la morada de Visnú, el dios conservador del cosmos y al mismo tiempo el que da a este las leyes e ideas-fuerza arquetípicas que permitirán actualizarlo y ordenarlo, que es lo que indica precisamente el simbolismo de los “tres pasos” de Visnú, que son las “medidas” arquetípicas a través de las cuales los tres mundos se organizan.

Recordamos que René Guénon (en el cap. III de El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos) nos dice que la palabra mâtrâ, o mantrâ significa literalmente medida, pero añade que lo así “medido” son las posibilidades de manifestación inherentes al Espíritu, a Âtmâ.
Es interesante entonces señalar la relación que existe entre esas tres medidas trazadas por los pasos de Visnú, y el mantrâ AUM, compuesto también de tres letras. De este monosílabo sagrado se dice que contiene el sonido o Verbo primordial, que constituye la esencia del Veda, de la que deriva el Dharma, la Filosofía Perenne en su aplicación en el orden cósmico y humano. Por eso mismo existe la Tradición, palabra que contiene los conceptos de recibir y de transmitir la Sabiduría Perenne, y necesariamente en el orden humano esa Tradición se refleja en todas aquellas organizaciones iniciáticas y de verdadero Conocimiento que a lo largo de la Historia han sido las que han organizado la cultura y la civilización en cualquier lugar de la Tierra.
Precisamente el Polo es designado en sánscrito con el nombre de Dhruva, cuya raíz etimológica es la misma de Dharma, según nos recuerda René Guénon, quien en otro lugar (“Dharma”, en Estudios sobre el Hinduismo) nos dice a este propósito:
Se sabe que dharma es derivado de la raíz dhri, que significa portar, soportar, sostener, mantener; se trata pues propiamente de un principio de conservación de los seres, y por lo tanto de estabilidad, al menos mientras ésta es compatible con las condiciones de la manifestación, pues todas las aplicaciones del dharma se relacionan siempre con el mundo manifestado”.
Y añade que Dharma es una expresión de Atma, el Principio no manifestado e inmutable. El Dharma refleja entonces esa inmutabilidad, en el orden de la manifestación; no es "dinámico" sino en la medida en que manifestación implica necesariamente "devenir", pero es lo que hace que este "devenir" no sea puro cambio, y lo que mantiene siempre a través del cambio mismo cierta estabilidad relativa … efectivamente, es a la idea de "polo" o de "eje" del mundo manifestado a la que conviene referirse si se quiere comprender verdaderamente la noción del dharma: es lo que permanece invariable en el centro de las revoluciones de todas las cosas, y que regula el curso del cambio por cuanto no participa en él.
El Polo, siendo una imagen simbólica del Dharma lo “representa” en el orden sensible. Él nos está señalando, o mejor transmitiendo ya que se trata de un símbolo, la idea de que en el movimiento del devenir existe un lugar que no está sujeto a ese cambio, y no solo eso sino que mantiene siempre a través de dicho cambio una cierta estabilidad.

El dato astronómico nos dice que ese punto del cielo está ocupado por la Estrella Polar que es la prolongación celeste del polo terrestre. Sin embargo, como hemos visto, la Estrella Polar se va desplazando muy lentamente como consecuencia del movimiento precesional, y al cabo de unos miles de años, es otra la que ocupa su lugar. La Estrella Polar de cada momento cíclico puede ser distinta, pero la idea de Polo y por tanto de estabilidad permanece por encima de cualquier “movimiento” precesional.
En su obra Julio César, W. Shakespeare pone en boca del estadista romano:
Pero yo soy constante como la Estrella Polar que no tiene parangón en cuanto a estabilidad en el firmamento”.
Toda persona tiene su propia Estrella Polar, su eje interior, su dharma, que es la conformidad a su naturaleza esencial, y a cuya consecución se destina la enseñanza iniciática y metafísica, sustentada en el estudio y vivencia de los símbolos de la Cosmogonía Perenne, que articulan todo el proceso de Conocimiento. 

Ese lento desplazamiento del eje precesional es el que va determinando el cambio de Era zodiacal, que como sabemos se produce cada 2.160 años. Según los datos de la Ciclología tradicional las “estrellas polares” más importantes –y que son nombradas por numerosas tradiciones– son seis y pertenecen también a las seis constelaciones circumpolares (Osa Menor, Dragón, Hércules, Lira, Cisne y Cefeo), separadas por 60º aproximadamente, abarcando cada una de ellas un ciclo de 4.320 años, esto es, dos eras zodiacales (2.160 x 2).
Existe aquí una concordancia conscientemente buscada para hacer coincidir los números cíclicos fundamentales derivados de la Precesión de los Equinoccios con cada una de las Estrellas polares más importantes en los diversos períodos cíclicos.
Tengamos que en cuenta que el número 4.320 es un submúltiplo de los 25.920 años de la Precesión de los Equinoccios, y que esto surge precisamente de multiplicarlo por 6 (4.320 x 6 = 25.920). Pero esa concordancia no podría haber sido posible si previamente no hubiera estado señalada ya por las “distancias” o “medidas” entre esas estrellas polares. Es decir que ya preexistía un orden natural que propiciaba dicha concordancia.
Hace 4.320 años la estrella polar era Thuban situada en la constelación del Dragón. Es la época de construcción de las pirámides de Egipto, y en concreto las tres de Guiza (Keops, Kefrén y Micerinos) estaban orientadas a esta Polar, la que los antiguos chinos denominaban el “Gran Gobernante Imperial del Cielo”. En Mesopotamia llevaba el nombre de Nibiru, con el que estaba vinculado el dios Marduk, el cual tenía como símbolo precisamente a una serpiente-dragón.

No podemos extendernos obviamente en todo esto, pero sí decir que era esta la estrella que comenzaba a reinar en el polo celeste cuando la humanidad entró en el Kali-Yuga, la última edad del Manvántara.
Hace 8.640 años la estrella polar estaba en la constelación de Hércules. Hace 12.960 esta no era otra que la ya mencionada Vega, en la constelación de Lyra. Otros 17.260 años atrás, brillaba la estrella de Deneb de la constelación del Cisne. Hace 21.600 años, se encontraba sobre el polo la estrella Alfirk de la constelación de Cefeo. Y exactamente hace 25.920 años, y tras un giro completo de la precesión equinoccial, la estrella polar era la que actualmente está sobre nuestras cabezas.

Naturalmente han existido otras estrellas polares que podríamos considerar como secundarias o de transición entre las seis más importantes, “transición” que también está relacionada con el paso de un ciclo a otro, con sus correspondientes expresiones en la historia de la humanidad. Pero esto es un tema que desde luego no podemos desarrollar en este momento, tan sólo mencionarlo como un dato más que hay que tener en cuenta para ubicarnos en este complejo sistema de relaciones entre los ciclos cósmicos y los ciclos históricos.


13/2/16

TIEMPO SOLAR Y TIEMPO POLAR (I)

El eje terrestre respecto a las estrellas se mueve trazando un cono ideal en cada hemisferio de la cúpula celeste (movimiento doble cónico). Este fenómeno se debe a la atracción lunar y solar con su consecuente hinchamiento ecuatorial, que de hecho compensa el achatamiento polar.

Esto ocasiona, la variación de los polos Norte y Sur celestes (a lo largo del tiempo cambia la estrella polar) y un desplazamiento angular del eje terrestre en sentido contrario al del movimiento de rotación de la Tierra.
Como consecuencia, siendo el ecuador perpendicular al eje, se tiene una desviación en sentido horario de la línea que une los puntos de intersección entre el ecuador y la eclíptica, los equinoccios, llamada línea equinoccial.
Así pues, cada año el equinoccio se adelanta unos 21 minutos respecto a una vuelta completa de la órbita terrestre. Este movimiento se llama “precesión” y tiene un período de 26.000 años. Cabe señalar que después de 13.000 años (mitad del período) el equinoccio de primavera y el de otoño se invierten, como los dos solsticios, retomando después de otros 13.000 años la posición original. 

En relación a la doctrina de los ciclos cósmicos, hacemos referencia a las dos “medidas” de tiempo que a distintos niveles, influyen decisivamente en la vida de los hombres y de las civilizaciones, medidas que derivan de lo que podríamos llamar el “tiempo solar” y el “tiempo polar”, que desde luego tienen un sentido simbólico e iniciático además del astronómico, aunque ambos no se excluyen pues cualquier aspecto de la realidad tiene distintos niveles de lectura, todos los cuales están relacionados entre sí por rigurosas analogías y correspondencias.

Nos proponemos explicar a qué aluden y qué significan esas expresiones de “tiempo polar” y “tiempo solar”, relacionándolas sobre todo con el ciclo y sub-ciclos que se derivan de la Precesión de los Equinoccios, tema que está relacionado como sabemos con el simbolismo de las eras zodiacales y el vínculo que éstas tienen con lo que se ha dado en llamar el “polo de evolución de las civilizaciones”, estrechamente vinculado con el sentido de dirección del movimiento precesional. Pero de las "Eras Zodiacales" trataremos más detalladamente en el capítulo siguiente, donde destacaremos el carácter cíclico de la historia y la geografía vinculándolo con las leyes del cosmos y los principios de orden espiritual y metafísico que rigen la existencia del hombre y las civilizaciones.

La Precesión de los Equinoccios es una clave importante de la Cosmogonía Perenne, por lo que deberemos hablar nuevamente, y más en profundidad, de ella como parte constitutiva y principalísima del tema y porque las “medidas” temporales que se derivan de ella constituyen los números cíclicos por excelencia. Precisamente, la aparición de las civilizaciones y sus ciclos, así como sus desapariciones, están ligadas de manera intangible pero real a esta ley de la armonía cósmica que constituye en verdad el movimiento de la precesión equinoccial, cuyas pautas rítmicas encuadran el acontecer de la Historia Humana.
Así pues, aunque en la precesión de los equinoccios el Sol junto con la Tierra, naturalmente sigue siendo protagonista, sin embargo en ella interviene también la Estrella que un momento dado del ciclo de la precesión constituye el Polo de nuestro mundo. Se pasa así de un simbolismo estrictamente Solar a un simbolismo Polar donde las referencias y pautas temporales vienen dadas por las constelaciones polares, aunque siempre en correspondencia con las eras y ciclos zodiacales que el Sol va “actualizando” en su lento recorrido precesional, lo cual siendo un fenómeno astronómico también lo es simbólico, es decir tiene una lectura “otra”, relacionada con el proceso de Conocimiento.

"Para la tradición hindú, el kalpa es la medida o módulo de tiempo, equiparable en otro orden al módulo espacial del sistema solar. Este kalpa supone todo nuestro mundo, y es donde se da propiamente el estado humano –expresado en los distintos manvántaras por las formas correspondientes a las diferentes posiciones de los planetas y estrellas, y sus correlativas mudanzas en la fisonomía de la Tierra–, que es un estado del Ser universal, signado por el tiempo y el orden sucesivo, que caracterizan precisamente a nuestro mundo y su desarrollo."


31/1/16

QUÍMICA LUNAR

La historia de cómo se formó la Luna, es a grandes rasgos bien conocida por los científicos. Hace unos 4.500 millones de años, un enorme objeto celeste, probablemente un proyecto de planeta llamado Theia, chocó violentamente contra la joven Tierra.  
Los restos que salieron despedidos de la colisión formaron una densa nube que, por las leyes de la gravedad, se fueron uniendo hasta dar forma a lo que hoy es nuestro único satélite natural. Hasta ahora, se creía que este choque a gran velocidad había sido lateral, en un ángulo de unos 45º o más. Sin embargo, un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha encontrado nuevas evidencias que sugieren que la embestida no fue de lado, sino frontal. Lo cuentan esta semana en la revista Science.

En 2014, un equipo de científicos alemanes publicaba en Science que la Luna también tiene su propia relación única de isótopos de oxígeno, diferente de la de la Tierra. La nueva investigación, en la que se han utilizado las técnicas más modernas para realizar las mediciones, encuentra que ese no es el caso. «No vemos ninguna diferencia entre los isótopos de oxígeno de la Tierra y los de la Luna; son indistinguibles», dice Edward Young, autor principal del nuevo estudio y profesor de geoquímica y cosmoquímica en UCLA.
 
El hecho de que las rocas de la Tierra y la Luna compartan firmas químicas es muy revelador, dice Young. Si la Tierra y Theia hubieran chocado en un golpe lateral, la gran mayoría de la Luna se habría hecho principalmente de Theia, así que nuestro mundo y la Luna deberían tener diferentes isótopos de oxígeno. Una colisión de frente, sin embargo, probablemente habría dado lugar a una composición química similar.

«Theia se mezcló a fondo tanto en la Tierra como en la Luna, y se dispersó entre ellos uniformemente», dice Young. «Esto explica por qué no vemos una firma diferente de Theia en la Luna en comparación con la Tierra». Theia, que no sobrevivió a la colisión, estaba creciendo y probablemente se habría convertido en un planeta si no se hubiera producido el fatal accidente. Algunos investigadores, entre ellos Young, creen que el protoplaneta era aproximadamente del mismo tamaño que la Tierra; otros estiman que era más pequeño, tal vez de similar a Marte.


30/1/16

EL PLANETA X

Un día después de que los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin publicaran en la revista The Astronomical Journal el posible hallazgo del Planeta X el que podría ser el noveno planeta del Sistema Solar, la NASA ha querido hacer un llamamiento hacia la cautela y el escepticismo.

«La idea de que haya un nuevo planeta es sin duda excitante para mí, como científico planetario», ha dicho James Green, Director de la División de Ciencia Planetaria de la NASA en un vídeo difundido hoy. «Sin embargo, no estamos ante la detección de un nuevo planeta. Es muy pronto para poder afirmar esto», ha señalado.
En el artículo científico publicado, los científicos proponían la hipótesis de que hubiera un nuevo planeta gigante en los confines del Sistema Solar. Pero ese cuerpo no se ha detectado, y podría no existir. Su idea se basa en cálculos matemáticos sobre las órbitas de seis lejanos cuerpos, que parecen girar en torno a algo que aún no se ha encontrado. «Estamos ante una predicción temprana basada en modelos matemáticos elaborados con observaciones limitadas. 
Estamos en el comienzo de un proceso que podría llevar a un interesantísimo resultado», ha explicado James Green.
Eso no quiere decir que la hipótesis de Brown y Batygin sea endeble. Sino que efectivamente aún se trata de una hipótesis, lo que significa que tiene que ser comprobada por otros investigadores y superar la prueba final: la detección directa del Noveno planeta.
De hecho, los propios autores del artículo ya estaban preparados ante la inevitable ola de escepticismo. Para ello, trataron de blindar su trabajo con una larga serie de datos, análisis orbitales de otros objetos distantes y complejas simulaciones informáticas: «Si dices que tienes evidencias del planeta X -afirmaba Brown- prácticamente cualquier astrónomo dirá: "¿Otra vez? Estos chicos, claramente, están locos. ¿por qué esta vez debería ser diferente a las demás?". Esta vez es diferente porque esta vez tenemos razón».
Adoptando una postura más intermedia, Green ha destacado la importancia del artículo publicado a porque alimenta el interés por la exploración espacial y estimula un sano debate que forma parte del proceso científico.

Resulta irónico que sea precisamente Michael Brown el descubridor del noveno planeta del Sistema Solar. De hecho, fue él quien, en 2005, descubrió Eris, un pequeño y distante mundo helado del mismo tamaño de Plutón y que demostró que el hasta entonces noveno planeta de nuestro sistema era más que uno entre muchos mundos similares del cinturón de Kuiper. Fue precisamente su descubrimiento el que provocó que, apenas un año más tarde, en 2006, la Unión Astronómica Internacional reclasificara a Plutón, privándole de su título planetario y degradándolo a planeta enano. El propio Brown contó este proceso en su libro «Cómo maté a Plutón». Unos años antes, en 2003, Brown también protagonizó el descubrimiento de Sedna, otro pequeño y lejano mundo, aunque menor que Eris y Plutón.


23/1/16

ALINEACIÓN PLANETARIA

Los planetas estarán alineados durante un mes y podrán ser vistos en ambos hemisferios durante el amanecer. Pero para ello se espera que las condiciones climáticas acompañen el fenómeno. 

Podremos ser testigos del evento hasta la mañana del 20 de Febrero. Los planetas que se verán a simple vista en el espacio son Mercurio, Venus, Saturno, Marte y Júpiter de izquierda a derecha, sin necesidad de prismáticos ni telesccopios, las posibilidades mejorarán en sitios alejados de la luz de la ciudad y con un horizonte despejado, ya que los cinco planetas se situarán muy bajos con respecto a la línea del horizonte.
Para ver este alineamiento habrá que mirar al horizonte en dirección sur y hacerlo poco antes de que salga el sol por la mañana. Además, a partir del 27 de enero podremos ver también la Luna junto con estos cinco planetas. Y aunque hace 10 años que no se daba una hilera de este tipo en el cielo, se volverá a repetir en Agosto de este mismo año, y después habrá que esperar a Octubre de 2018.

Los más madrugadores deben saber que, en función de los horarios, el primero que aparecerá cada mañana será Júpiter, a continuación se podrá ver Marte, seguido de Saturno y Venus, para acabar con Mercurio cuando el Sol esté a punto de hacer acto de presencia y dar comienzo a la mañana.
Venus y Júpiter serán más fáciles de observar durante la madrugada, incluso desde las ciudades, mientras que el brillo será menor en el caso de Marte y Saturno. Según Albert Morral, presidente de la Agrupación Astronómica de Sabadell, el problema será conseguir ver Mercurio: "Siempre es difícil de ver porque está muy cerca del Sol, se irá rápido y se sitúa muy bajo en el horizonte".

Los planetas son visibles porque reflejan los rayos que desprende el Sol. A diferencia del brillo tembloroso con el que percibimos las estrellas, los planetas tienen una luz estable. Sin duda, esto va a propiciar que los astrofotógrafos tengan un mes para deleitarse con las imágenes que pueden capturar en las próximas madrugadas.


FOTOS: Imágenes reales del espacio y planetas cedidas por la NASA

17/1/16

HACIA OTRA PANGEA

LA COLISIÓN DE CONTINENTES

12/1/16

HISTORIA DE LOS APELLIDOS

La Historia de los apellidos es el lazo que une a los individuos a través del tiempo y la historia de la propiedad más segura de las familias. Cada apellido en el mundo tiene un significado y una historia.



4/1/16

EPIFANÍA DEL CRISTO


Epifanía (del griego: επιφάνεια significa “manifestación”), para muchas culturas las epifanías corresponden a revelaciones o apariciones en donde los profetas, chamanes, médicos, brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo.
Es también una fiesta cristiana en la que Jesús toma presencia humana en la tierra y se “da a conocer”. En la narración de la Biblia Jesús se dio a conocer a diferentes personas y en diferentes momentos, pero el mundo cristiano celebra como epifanías tres eventos:
El Evangelio de San Mateo es el único que menciona a unos magos que vinieron de Oriente buscando al nuevo rey que habría de nacer. En las escrituras no se abunda mucho sobre su origen. Iban guiándose por una estrella que les condujo hasta Belén, donde buscaron al Niño Jesús recién nacido al que adoraron, la tradición los describe como reyes bondadosos con presentes para todos, asignándole un nombre y rasgos específicos a cada uno:
Melchor: Un anciano blanco con barbas blancas. Su regalo para Jesús es oro, representando su naturaleza real.
Gaspar: Joven moreno. Su regalo es el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús.
Baltasar: De raza negra. Su regalo a Jesús es mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura.

Un ángel se apareció a los tres reyes magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio. Parece ser que, solo por el hecho de que el relato evangélico indicara que trajeron tres dones (oro, incienso y mirra), se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían.
La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Galgalath" y "Serakin".
Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad y representantes de las tres edades del hombre.

La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los Evangelios Apócrifos. Según la tradición esotérica aplicada al cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan que descendía de la raza de los Magi. Era rey de unos cristianos, que vivían en Oriente más allá de Persia y Armenia.
Otra leyenda cuenta que después de la Resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba (India), que fueron bautizados y que se les consagró obispos; después fueron martirizados en el año 70 y fueron depositados en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, las trasladó a Colonia, donde hoy reposan sus cenizas con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Actualmente en la catedral de Colonia, se veneran los supuestos restos de los Reyes Magos en una urna dorada colocada en el altar mayor.

Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores del Mesías, el término griego no era utilizado para referirse a hechiceros, en este caso se utiliza para referirse a hombres sabios o hombres de ciencia, San Mateo nos deja ver que eran astrónomos que conocían con precisión el movimiento de la estrella. También poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6).

Otras leyendas indican que había un cuarto rey mago, al cual se le da el nombre Artabán, este rey mago no tiene fundamento bíblico. Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes que tampoco se mencionan en la Biblia.

Fuente: Wikipedia