31/8/20

EL TÚNEL CUÁNTICO


Detectan un túnel invisible que puede ser atravesado por la materia.

Los científicos lo llaman túnel cuántico. Un experimento produjo este misterioso fenómeno y reveló cuánto tiempo dura.
A simple vista todo lo que observamos parece tener una explicación en nuestro sentido común. No obstante, en cada rincón del ambiente, en cada milímetro de los objetos o cuerpos, suceden cosas ‘imposibles’ todo el tiempo. Se trata del mundo cuántico, donde interactúan las partículas más pequeñas de la materia, tales como los átomos.

Uno de los fenómenos más extraños que se producen a esta escala es el movimiento de partículas a través de barreras aparentemente impenetrables, como si atravesáramos una pared. Por ello, un equipo de físicos de Canadá llevó a cabo un experimento para producir ese túnel cuántico y descubrir cuánto tiempo dura el momento en que una partícula ingresa en la barrera, atraviesa el túnel y sale por el otro lado. El estudio fue publicado en Nature el pasado 22 de Julio.

Idearon un campo magnético que funcionase como barrera. Las partículas que componen el átomo (como los protones, neutrones y electrones) tienen propiedades magnéticas; cuando son sometidas a un campo magnético externo, giran. Por ende, medir cuanto tiempo giran estas partículas les permite saber cuanto tardaron los átomos en atravesar dicha barrera.

Para el experimento, los investigadores prepararon aproximadamente 8.000 átomos de rubidio y los enfriaron a una temperatura apenas por encima del cero absoluto (-273 °C) para que no se dispersen del grupo. Utilizaron un láser para crear la barrera magnética; enfocaron el láser de tal manera que la barrera tenga un grosor de 1,3 micrómetros, o el grosor de 2.500 átomos de rubidio (si cada una de esas partículas tuviera las dimensiones de una persona, esta barrera tendría un grosor de cientos de metros). Con otro láser, los científicos empujaron los átomos hacia la barrera, moviéndolos aproximadamente 4 milímetros por segundo.

La mayoría de los átomos de rubidio rebotaron en la barrera, como era de esperar. Sin embargo, aproximadamente el 3 % de ellos cruzó un túnel cuántico, penetraron la barrera y aparecieron en el otro lado. De acuerdo con las mediciones de giro de las partículas subatómicas, los intrépidos átomos tardaron alrededor de 0,6 milisegundos en atravesar la barrera.

El equipo de físicos no se detendrá ahí, sino que planean mejoras en sus instrumentos para conocer cómo se comportan los átomos mientras atraviesan la barrera.
Estamos trabajando en una nueva medición en la que hacemos que la barrera sea más gruesa y luego determinamos la cantidad de precesión (giro) a diferentes profundidades. Será muy interesante ver si la velocidad de los átomos es constante o no”, dijo el coautor del estudio Aephraim Steinberg, científico del Instituto Canadiense de Investigación Avanzada.
Si bien el efecto de túnel cuántico forma la base para tecnologías modernas como los chips electrónicos o microscopios de túnel de escaneo, los científicos no pueden saber que sucede exactamente mientras una partícula se somete a este proceso. Con las futuras investigaciones nos acercamos un poco más a este secreto del mundo cuántico.



27/7/20

CALENDARIO DE ADÁN


El Calendario de Adán fue descubierto en una zona del sur de África, a unos 150 kms. tierra adentro, al oeste del puerto de Maputo. Se trata de los restos de una gran metrópolis que mide en cálculos, alrededor de 1.500 kilómetros cuadrados.

Una vez que las ruinas fueron examinadas, los investigadores estaban ansiosos por colocar la civilización perdida en una perspectiva histórica. Las rocas estaban cubiertas con una pátina que parecía muy vieja, pero no había elementos suficientes para la datación por carbono 14, entonces un descubrimiento casual reveló la edad del sitio.
Encontrar los restos de una gran comunidad, con nada menos que 200.000 personas viviendo y trabajando juntos, fue un gran descubrimiento en sí mismo.
La pátina pesada en las paredes de roca sugirió que las estructuras eran muy antiguas. El carbono 14 que data la madera quemada introduce la posibilidad de que las muestras podrían ser de los últimos incendios de pastizales que son comunes en la zona.

Pero el avance se produjo inesperadamente, Johan Heine descubrió el Calendario de Adán en el año 2.003, casi por accidente. Fue a la ruta para encontrar a uno de sus pilotos que estrelló su avión en el borde del acantilado. Junto al lugar del accidente Johan notó un extraño grupo de grandes piedras que sobresalían del suelo, se acercó a los monolitos y de inmediato se dio cuenta de que estaban alineados con los puntos cardinales de la Tierra, norte, sur, este y oeste. Hay por lo menos tres monolitos alineados hacia la salida del sol, pero en el lado oeste de los monolitos alineados había un agujero misterioso en el suelo, algo faltaba.
Después de semanas y meses de mediciones y observaciones, Johan llegó a la conclusión de que estaba perfectamente alineado con el ascenso y la caída del sol. Él determinó los solsticios y los equinoccios, pero el misterioso agujero en el suelo seguía siendo un gran rompecabezas.

Al examinar el agujero, el experto local en senderos, Christo, explicó a Johan que había una extraña forma en el suelo como de una piedra retirada del lugar hace algún tiempo. Al parecer, estaba en algún lugar cerca de la entrada a la reserva natural.


Muchas de las estructuras circulares están alineadas a determinados puntos geográficos como los solsticios y equinoccios. Pero sólo cuando Johan Heine comenzó a experimentar con otras geometrías codificadas posibles, los verdaderos secretos ocultos de las ruinas comenzaron a surgir.
Se aprecia la geometría sagrada, el simbolismo de Reiki y el factor de Phi o proporción áurea de 1618.

Los primeros cálculos de la edad del calendario se toman en base a la observación de Orión, una constelación conocida por sus tres brillantes estrellas que forman el “cinturón”.
La Tierra se bambolea sobre su eje y así las estrellas y las constelaciones cambian su ángulo en el cielo de la noche de manera cíclica. Esta rotación, se denomina precesión y completa un ciclo aproximadamente cada 26.000 años.
Al determinar cuando las tres estrellas del cinturón de Orión se colocan planas (horizontal) en el horizonte, podemos estimar el momento en que las tres piedras en el calendario son visibles en la alineación de estas estrellas.

El primer cálculo aproximado fue de al menos 25.000 años atrás. Pero las nuevas y más precisas mediciones siguieron aumentando la edad. El siguiente cálculo fue presentado por un maestro arqueoastrónomo que desea permanecer en el anonimato por temor a hacer el ridículo en la fraternidad académica. Su cálculo se basa también en el ascenso de Orión y sugiere una edad de al menos 75.000 años.

La más reciente y exacta medición fue realizada en Junio de 2009, sugiere una edad de al menos 160.000 años, basado en el aumento de Orión sobre el horizonte, como también en la erosión de las piedras que se encuentran en el sitio.
Algunas piezas del marcador de piedras quedaron interrumpidas y sentadas en el suelo expuestas a la degradación natural. Estos cálculos ayudaron a evaluar la edad del sitio para calcular la tasa de erosión.


21/7/20

CICLO METÓNICO

Piedra 52 de Knowth, se conoce como la piedra del calendario (3.300 a.C).

La piedra 52 en Knowth (cerca de Newgrange, Irlanda) parece demostrar que las personas del Neolítico eran astrónomos competentes que habían hecho observaciones durante grandes períodos de tiempo y podían transmitir su conocimiento astronómico de generación en generación. El calendario de piedra presenta un formato que puede usarse para seguir el mes sinódico, y de él podemos obtener cálculos muy importantes de grandes subunidades del Ciclo Metónico de la Luna de 19 años.

Esta piedra puede mostrarnos que los constructores de montículos sabían que el año solar, que dura 365 días, no contiene el mismo número de períodos sinódicos de la luna (de luna llena a luna llena o de luna nueva a luna nueva). Pero también apunta a que estaban al tanto del gran Ciclo Metónico de 19 años y que analizaron los movimientos de la luna durante largos períodos de tiempo.
Un período sinódico de la luna está marcado por el regreso de la luna a la misma fase, y dura exactamente 29.531 días. Por lo tanto, 12 meses lunares sinódicos duran exactamente 354.372 días. Solamente 11 días más corto que un año solar tropical.
Los constructores de montículos neolíticos lo sabían, y usaron la Piedra Calendario para registrar sus cálculos de los números de meses lunares sinódicos en años tropicales.

-5 meses sinódicos son 738.275 días, que son 8 días más que 2 años solares tropicales.
-37 meses sinódicos son 1092.647 días, 3 días menos de 3 años tropicales.
-49 meses sinódicos son 14 días menos que 4 años tropicales.
-62 meses sinódicos son 5 días más que 5 años tropicales.
Es este valor en la secuencia (62 meses sinódicos es 5 días más largo que 5 años tropicales) lo que se representa en la Piedra Calendario en Knowth. Hay un total de 31 "ondas" en el centro de la piedra, rodeadas de representaciones de la luna, 29 de ellas, que representan los 29 días del mes lunar sinódico.
Estos símbolos lunares consisten en una serie de 22 formas de media luna y 7 círculos o círculos dobles. Tomo las formas de media luna para representar las fases temprana y tardía de la luna, y los círculos para representar esa semana a mediados de mes cuando la luna está llena o casi llena.
Si duplicamos el número de ondas, obtenemos 62 (31 x 2 = 62), que representan 62 períodos sinódicos de la luna, que, como ya hemos visto, es solo cinco días más que cinco años solares tropicales.

La secuencia continúa hasta que tengamos una correlación muy estrecha entre los meses sinódicos y los años tropicales: 99 meses lunares sinódicos son solo 2 días más largos que 8 años tropicales. Pero aún más cerca están 136 meses sinódicos, que finalizan aproximadamente un día antes de 11 años solares tropicales.
Y si sumamos 99 meses sinódicos a 136 meses sinódicos, alcanzamos el Ciclo Metónico: 19 años tropicales equivalen a 235 meses lunares sinódicos, ó 254 meses lunares tropicales. Un mes lunar tropical se define por la cantidad de tiempo que le toma a la luna alcanzar nuevamente las mismas estrellas de fondo, es igual a 27.322 días.

El Ciclo Metónico recibe su nombre de un griego llamado Meton que vivió en Atenas en el siglo V a.C. y que afirmó haber descubierto este ciclo de la luna en base a simples observaciones. Pero nuestra interpretación de la Piedra del Calendario en Knowth parece demostrar que el Ciclo Metónico era conocido mucho antes de que existiera Metón.


23/6/20

ORIGEN DEL CALENDARIO (II)


El calendario juliano o romano.

En Roma, Numa Pompilio, segundo rey que tuvo aquella ciudad en el año 700 a.C., ya se empleaba un calendario basado en un año de trescientos cincuenta y cinco días dividido en doce meses. Este calendario permaneció así hasta el 45 a.C. en que Julio César estableció el llamado calendario juliano, así llamado en su honor. Se añadieron entonces diez días para completar los 365 días reales que tarda la tierra en girar alrededor del sol.

Los primeros calendarios solares romanos sólo tenían 304 días repartidos en diez meses: cuatro de 31 días y seis de 30. En el 500 a.C. fue preciso añadir al calendario tres meses cada ocho años para ajustarlo a los ciclos lunares y solares.

Los errores eran debidos a manipulaciones intencionadas de los políticos y sumos sacerdotes romanos que desajustaban el calendario para prolongar sus mandatos; por razones de este tipo decidió Julio César establecer un calendario definitivo asignando treinta y un días a los meses con importancia religiosa especial, y treinta a los de menos importancia.
Con ese fin se encargó al astrónomo Sosígenes de Alejandría, en el 46 a.C., el diseño de un calendario de trescientos sesenta y cinco días, y cuando lo concluyó se apercibió de que el calendario tenía un desfase de cinco horas, cuarenta y ocho minutos y cuarenta y seis segundos en relación con el ciclo solar real. Para compensarlo se inventó entonces el año bisiesto, que añadía un día cada cuatro años.

Por entonces los meses de enero, marzo, mayo, septiembre y noviembre tenían treinta y un días y los demás, incluido febrero, uno menos. Por alguna razón César consideró que su mes (julio), debería tener treinta y un días, como así se hizo.

Tras el acceso de Augusto al poder, este emperador pensó que no estaba bien que su mes (agosto), tuviera un día menos que el de César (julio), por lo que se quitó un día a febrero que quedó en veintinueve.
Como no era posible tener tres meses seguidos con treinta y un días, se corrigió de nuevo el calendario quedando septiembre y noviembre con treinta días, y a octubre y diciembre se les asignó treinta y uno. Como la cuenta no resultaba, se le quitó de nuevo un día al mes de febrero, que recuperaba sólo cada cuatro años, en los bisiestos.

El calendario gregoriano.

Los primeros almanaques o registros astronómicos del tiempo los hizo Tolomeo de Alejandría en el siglo II.
A pesar de los continuos reajustes el calendario romano seguía teniendo un ligero margen de desfase con el ciclo solar. Tras muchos debates y algún concilio eclesiástico el papa Gregorio XIII ordenó su revisión en 1.582. Se descontaron diez días al citado año y se pasó del 4 al 15 octubre en un solo día, medida que ponía fin al calendario juliano o de Julio César, y daba comienzo al calendario gregoriano.

Como había sido iniciativa unilateral de la Iglesia católica muchos países protestantes y ortodoxos se negaron a aceptar las reformas. Así, Inglaterra, siempre nota discordante, no aceptó el cambio hasta 1.752, en que añadió once días, no sin grandes protestas callejeras y sin que el pueblo pusiera el grito en el cielo. En este mismo país el año legal comenzaba el 25 de marzo, hasta que en 1.750 pasó al 1 de enero.

Rusia fue aún más reacia y no cambió su calendario hasta 1.917, iniciativa que tomó la revolución bolchevique. También implantaron en 1.929 la semana de cinco días, pero fracasaron ante la indiferencia del pueblo. Otros países y pueblos, como los tailandeses, no adoptaron el calendario gregoriano hasta el año 1.940.

El calendario gregoriano es casi perfecto, decimos casi porque tampoco pudo lograr que los meses fueran regulares ni que los trimestres tuvieran el mismo número de días, lo que empezaba a ser un inconveniente en el mundo económico y laboral.
Según el calendario gregoriano cada año se produce un error cronológico de veintiséis segundos, que sumarán un día completo en el año 3.323. Hay tiempo para pensar en alguna solución.

Resulta anecdótico y curioso que en el calendario gregoriano los siglos sólo puedan comenzar en lunes, martes, jueves o domingo, nunca en miércoles, viernes o sábado, y que los años ordinarios empiecen y acaben el mismo día de la semana.

El calendario maya.

Parece que el calendario más perfecto de todos los tiempos fue el calendario maya. Cuando los españoles llegaron a América pudieron darse cuenta que los mayas habían elaborado un almanaque perfecto ya en el siglo VI a.C., es el que más se acerca a la realidad astronómica.

Hubo intentos sonados de cambiar el rumbo del calendario, de crear almanaques nuevos.
El más ridículo fue el calendario republicano francés propuesto por Gilbert Romme y modificado por Philippe- François-Nazaire Fabre d’Eglantine, proyecto que comenzó a regir el 22 de septiembre de 1.792 y estuvo en vigor hasta el 1 de enero de 1.806: en este almanaque el año comenzaba el 22 de septiembre, fecha de la proclamación de la República, y se dio a los meses nombres tomados del cambio de estaciones y del desarrollo de la vegetación.

  1. Vendimiario: cosecha de la uva
  2. Brumario: que oscurece el cielo
  3. Frimario: que cubre las montañas de nieve
  4. Nivoso: que lleva la nieve a los valles
  5. Pluvioso: mes de las lluvias
  6. Ventoso: mes del viento
  7. Germinal: que hace brotar las plantas
  8. Pradial: mes de la siega de los prados
  9. Mesidor: mes de la cosecha de trigo
  10. Thermidor: mes que calienta los campos
  11. Fructidor: mes en que madura la fruta.

Además, suprimió la semana de siete días y estableció las décadas. Era tan arbitrario y absurdo que nadie parece que se lo tomara en serio.

También los alemanes pretendieron en 1.934 alterar el nombre de los meses y reponer los antiguos nombres del calendario gótico.
Un editor de Berlín lanzó el almanaque, pero dio a los meses los nombres de los líderes más importantes del partido en el poder, el nazional socialismo, por lo que el año empezaba con el uno de Hitler, uno de enero… ¡Menuda forma de empezar el año!

Hay que tener presente que en la medición del tiempo todo ha sido arbitrario menos el hecho de que la Tierra tarda 365 días en rotar alrededor del Sol; que los meses dependen de las fases de la Luna, y que el día es el tiempo que el la Tierra emplea en dar la vuelta sobre sí misma.

La semana, por ejemplo, es un espacio de tiempo convencional que entre los sumerios tenía seis días. Los antiguos griegos dividieron el mes en tres semanas o décadas, es decir, semanas de diez días; y ciertas tribus africanas tienen todavía semanas de cuatro días.

Nuestra semana de siete días es de origen bíblico, y deriva del relato del libro sagrado del Génesis, donde se dice que Dios creó el mundo en seis días y en el séptimo descansó, dándose a entender que la primera semana, en el amanecer de los tiempos, tuvo siete días.

La discutida costumbre de adelantar el reloj en verano fue idea del gobierno francés en 1.916. La mayoría de los países europeos siguieron el ejemplo. En España se la llamó horario de verano cuando se implantó este uso en 1.918, durante la noche del 15 al 16 de abril, cosa que fue celebrada en las calles.


22/6/20

ORIGEN DEL CALENDARIO (I)

                                     Ciclo Lunar


El término calendario es sinónimo de almanaque y ambas voces difieren sólo en la etimología.
Calendario es una voz latina de calendae, palabra ya usada en castellano en el siglo XIII y de uso más antiguo que almanaque, que proviene del árabe manah.

El término “almanaque”, significa registro de todos los días del año, distribuidos por meses y con datos astronómicos e indicaciones relativas a las fiestas religiosas y civiles, fases de la Luna, santoral y todo tipo de información útil para el hombre del campo.

Buscando el origen del calendario nos encontraremos con que en las civilizaciones antiguas se utilizaba el Calendario Lunar para medir el paso del tiempo. El paso de un mes a otro la señalaba la órbita de la Luna. Es decir, cuando el satélite natural de la Tierra regresaba a su fase inicial, se daba por finalizado dicho periodo. Pasados 12 meses lunares, se contemplaba que se había completado un año.

Pero pasado el tiempo, debido a las cosechas y la agricultura, se tenía la necesidad de contemplar también las estaciones, y por este motivo se crearon losmcalendarios lunisolares. Estos calendarios formaban grupos de periodos climáticos con sus respectivos meses lunares.

El calendario sumerio.

Para encontrar el primer calendario de la historia, debemos remontarnos más de 5.000 años atrás. Los sumerios, habitantes de la región de Mesopotamia, fueron un pueblo tremendamente avanzado y también el primer pueblo que dividió el día en varias partes. Concretamente en doce danna de treinta ges cada una. Es decir, dividían los días en doce horas, y cada hora a su vez, estaba dividida en 30 partes.

El calendario babilonio.

Los babilonios idearon el sistema que llevó a fragmentar el día en veinticuatro horas de sesenta minutos. El número sesenta representa la sexta parte de la circunferencia, cifra que obtuvieron multiplicando cinco -número de los planetas conocidos entonces: Mercurio, Venus, Marte, Saturno y Júpiter- por los doce meses del año. El calendario babilonio no tenían en cuenta la noche.

Entre el segundo y el primer milenio anteriores a la era cristiana, los babilonios añadieron un mes a su calendario, que ya era de doce meses, para corregir y compensar los errores de algunos astrónomos.

El calendario egipcio.

Los egipcios emplearon el día de veinticuatro horas para uso en ceremonias y del templo. Eligieron ese cómputo porque los astrólogos comprobaron que la esfera celeste mostraba al anochecer doce estrellas brillantes. A partir del año 2.780 a.C. Egipto creó un calendario solar de uso sacerdotal que fijaba la duración del año en 365 días.

El calendario egipcio trataba de indicar con exactitud los días en que caían las crecidas periódicas del Nilo, elemento esencial en la vida de aquel país. Observaron durante cincuenta años sus crecidas y anotaron todos los datos al respecto. Este calendario fue divido en doce meses de treinta días, y como sobraban cinco decretaron que tales días sobrantes fueran festivos.

El calendario griego.

El poeta griego Hesiodo, del siglo VIII a.C., escribe que en su tiempo los griegos utilizaban un calendario solar que habían heredado de sus ancestros de la Edad del Bronce, los egeos. Echando mano de conocimientos botánicos campesinos muy rudimentarios y de datos astronómicos reunidos a lo largo de muchas generaciones, por lo que también en la Grecia primitiva el modo de computar los días era solar y muy antiguo.

Pero por entonces todavía no se contaba el tiempo en años, cosa que se generalizó a partir de 747 a.C., gracias a lo cual se puso orden en la cronología, tan útil para la Historia. No obstante, no era fácil a veces hacer frente a los desajustes y errores de cálculo debidos a las variaciones de los calendarios.
Continuará...

25/5/20

SANDHYÂ


El vocablo sánscrito "sandhyâ" (derivado de "sandhi": punto de contacto o de unión entre dos cosas) se emplea también en una acepción más corriente, para designar el crepúsculo (matutino o vespertino) y –en la doctrina de los ciclos cósmicos– individualiza el intervalo entre dos Yugas, intervalo o intermedio que no implica alargamiento en el tiempo, sino tránsito o transcurso entre un ciclo y el siguiente (o entre el ciclo final y la disolución, o –al fin de ésta– el comienzo de un nuevo ciclo), tal como el crepúsculo señala la transición, intervalo o paso, entre el ocaso y la noche, o entre el fin de ésta y el día.
Este es en nuestra opinión el sentido simbólico del crepúsculo y el natural del "sandhyâ", aplicado a la doctrina cíclica. El vocablo "intervalo" –del latín "intervallus"– presenta dos acepciones: la raíz "inter" indica –en el "tiempo"– "durante", "mientras", "en el transcurso de"; y, en el "espacio", "entre","en", "en medio de".
El vocablo se emplea aquí en el sentido del tiempo, pero –al finalizar el ciclo– el intervalo debe tomarse en el sentido del espacio, pues entonces el intervalo –hasta el comienzo de un nuevo ciclo– es intemporal.

Debemos extremar las precauciones y agotar el análisis en la medida de lo posible, ya que "los fenómenos naturales en general, y en especial los astronómicos, jamás son contemplados en las doctrinas tradicionales si no es a título de simple modo de expresión, como simbolizando ciertas verdades de orden superior; si los mismos los simbolizan efectivamente es porque sus leyes no son en el fondo otra cosa que una expresión de dichas verdades en un dominio especial, algo así como la traducción de los principios correspondientes, adaptados naturalmente a las condiciones particulares del estado corporal y humano".

"Puede comprenderse por lo tanto cuán grande es el error de aquellos que quieren ver "naturalismo" en estas doctrinas, o creen que éstas sólo proponen describir y explicar los fenómenos tal como puede hacerlo la ciencia "profana", si bien en formas diferentes. Ello importa propiamente invertir las relaciones y tomar el símbolo mismo por lo que representa; el signo por la cosa o la idea significada".
Ahora bien, con esta prevención y volviendo al tema, consideramos que al basarse el ritmo de los ciclos cósmicos de la doctrina hindú en el fenómeno astronómico de la precesión de los equinoccios, resulta congruente con ello apoyar en el "crepúsculo astronómico" el cálculo de la duración temporal del "sandhyâ".

El crepúsculo astronómico vespertino es el producido por el reflejo en la atmósfera de la luz del Sol, mientras éste aparenta recorrer hacia el "poniente"el arco comprendido entre el horizonte y el círculo paralelo a él situado 18º más abajo.
Prácticamente, la terminación del crepúsculo astronómico vespertino coincide con la "aparición" de las estrellas de sexta magnitud, que son las de menor brillo que pueden observarse a simple vista. Inversamente, el crepúsculo astronómico matutino está constituido por el reflejo de la luz del Sol en la atmósfera, mientras éste aparenta recorrer hacia el naciente el arco de 18º comprendido entre los círculos que hemos mencionado más arriba.

El alba se inicia con la desaparición visual de las estrellas de sexta magnitud, y termina cuando el Sol despunta el horizonte. Agreguemos que la duración del crepúsculo astronómico varía con las épocas del año, pues para una misma latitudson diferentes los tiempos que tarda el Sol en recorrer hipotéticamentearcos de distinta declinación, comprendidos entre el horizonte y el círculo crepuscular astronómico, y viceversa.

En Buenos Aires, por ejemplo, situada a 34º 36' de latitud Sur, el crepúsculo del día del solsticio de verano, cuando la declinación del Sol es de –23º 27', alcanza a 1 hora, 50 minutos, 50 segundos, mientras que en el día del equinoccio de primavera, –cuando la declinación del Sol es de 0º– el crepúsculo dura 1 hora y 19 minutos. Así también, la duración de los crepúsculos aumenta con la latitud del lugar. Ya expresamos que en Buenos Aires el crepúsculo del día del solsticio de verano dura 1 hora, 50 minutos, 50 segundos, en razón de estar dicha capital a 34º 36' de latitud Sur; para la misma fecha, en la ciudad de Ushuaia, situada a 54º 49' 22'' de latitud Sur, el crepúsculo vespertino prácticamente se une con el matutino, es decir, no se observa noche cerrada.

Este pequeño pero indispensable paréntesis cosmográfico nos permite aportar un fundamento complementario al hecho ya comentado de que la tradición primigenia, inicialmente "hiperbórea", tenía su sede espiritualen un lugar donde el Sol daba en verano la vuelta al horizonte sin ponerse, lo que ocurre en el mismo Polo Norte y en la región circumpolar.

Continuará...

MANVÁNTARA y YUGAS


El período que con mayor frecuencia aparece en diferentes tradiciones es menos el de la misma precesión de los equinoccios, que su mitad. Lo que notoriamente corresponde a lo que era el "gran año" de los persas y de los griegos, evaluados a menudo por aproximación en 12.000 a 13.000 años, siendo su duración de 12.960 años (25.920 / 2).
Dada la importancia particularísima que de tal modo se atribuye a este período, puede presumirse que el Manvántara deberá comprender un número entero de estos 'grandes años'; pero entonces, ¿cuál será dicho número?

Al respecto, y fuera de la tradición hindú, encontramos por lo menos una indicación precisa que parece lo suficientemente plausible como para poder esta vez ser aceptada literalmente: entre los caldeos, la duración del reino de Xisusthros, que es manifiestamente idéntico al Vaiváswatahindú, el Manu del actual ciclo, está fijado en 64.800 años, o sea exactamente cinco grandes años (12.960 x 5 = 64.800 años).
Señalemos accesoriamente que el número cinco, al ser el de los "bhutas" o elementos del mundo sensible, debe necesariamente tener una importancia especial desde el punto de vista cosmológico, lo que viene a confirmar la realidad de semejante evaluación, tema que por cierto ya hemos tratado antes en otra parte de esta investigación.

Sea lo que fuere, si tal es la duración real del Manvántara (64.800 años), y se continúa tomando como base el número 4.320, que es igual a un tercio del "gran año" (12.960 / 3 = 4.320), surge que esta cifra deberá multiplicarse por quince (4.320 x 15 = 64.800).

Por otra parte, los cincos "grandes años" serán repartidos naturalmente de manera desigual, pero siguiendo relaciones simples entre los cuatro Yugas: el Krita-Yugacontendrá dos; el Tretâ-Yuga, uno y medio; el Dwâpara-Yuga, uno; y el Kali-Yuga, medio.
Estos números son por supuesto la mitad de aquellos obtenidos precedentemente al representar por diez la duración del Manvántara. Evaluados en años ordinarios, estas mismas duraciones de los cuatro Yugas serán respectivamente de 25.920 años para el Krita, 19.440 para el Tretâ, 12.960 para el Dwâpara, y 6.480 para el Kali, conformando un total de 64.800 años.

Debe reconocerse –sostiene R.Guénon– que estas cifras se ubican al menos dentro de límites perfectamente verosímiles, pudiendo muy bien corresponder a la antigüedad de la presente humanidad terrestre.


20/4/20

SAN JORGE Y EL DRAGÓN

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San Jorge fue canonizado en el siglo V y su popularidad creció rápidamente en Oriente, desde donde se expandió por Europa occidental, junto con numerosas leyendas e historias apócrifas sobre su vida, para acabar convirtiéndose en uno de los santos más venerados de la Edad Media.

Del siglo IX proviene la leyenda que narra cómo en la antigua ciudad Libia de Silca los ciudadanos vivían atemorizados por un dragón que moraba en las aguas de un lago cercano. Para evitar que se acercara demasiado, los vecinos le ofrecían comida, pero cuando ésta comenzó a escasear pasaron a decidir por sorteo la entrega de una persona para ser devorada, hasta que le tocó el turno a la hija del rey. En ese momento llegó San Jorge a la ciudad y se ofreció a proteger a la princesa, y tras encomendarse a Dios, venció al dragón y liberó de su mal a los vecinos, que por supuesto se convirtieron al Cristianismo.

Se dice que de la sangre que manó de la herida del dragón brotó una rosa roja, que San Jorge ofreció a la princesa y que hoy recordamos regalando rosas junto con libros.

Al abrigo del ideal caballeresco creció la devoción a San Jorge “Santo de los Caballeros y Caballero de los Santos”, entre los círculos nobles y militares.
Los cruzados invocaban su protección y durante la III Cruzada (1189-1192) trataron de recuperar la iglesia que guardaba sus restos en Lydda. Numerosas órdenes se acogieron a su patronazgo, así como regiones y países enteros como Inglaterra, Rusia, Portugal o Génova.

En Aragón (España) la introducción del culto y la devoción al santo llegó de la mano de Pedro I (1068-1104) a raíz de un suceso extraordinario en el curso de la conquista de Huesca. En 1.096 el rey aragonés tenía sometida a sitio la plaza cuando recibió la noticia de que se aproximaba un gran contingente de refuerzos musulmanes desde Zaragoza, a los que resueltamente se dispuso a hacer frente, encomendándose a Dios y saliendo a su encuentro en un llano que llamaban Alcoraz. La batalla fue cruenta, y en lo más encarnizado del combate cuenta la tradición que apareció un jinete a lomos de un caballo blanco que luchaba contra los musulmanes, era San Jorge, que ayudó a vencer la batalla y poner a salvo la ciudad de Huesca.


16/4/20

CORONAVIRUS COVID19


Los virus salieron a la luz sorprendentemente tarde en la historia de la medicina. Antes de eso, había muchas teorías sobre la causa principal de las enfermedades infecciosas. Una de las más populares se centraba en una neblina nociva llamada "miasma".

La teoría de miasma afirmaba que las enfermedades venían de aire tóxico, que tenía partículas de materia en descomposición suspendidas, las cuales creaban un vapor viciado y ese vapor causaba la dolencia.

Esa teoría emergió en el Medioevo, por eso vemos imágenes de doctores que atendían a víctimas de la peste negra con máscaras usualmente hechas de cuero. Su apariencia era aterradora, las máscaras tenían un largo pico que estaba lleno de popurrí o sales aromáticas para que los malos olores no pudieran penetrar e infectar a los que las llevaban puestas.
Y si le temían a los malos olores, por razones científicas, tenían mucho a qué temerle en el pasado, los sistemas de saneamiento no eran ideales, así que había mucho que apestaba. Con las suciedad, viene la enfermedad. Y en ese momento era fácil vincularlas directamente con el olor.
De hecho, hay un mal que lleva en su nombre trazos de la teoría de miasma: el Paludismo, también conocido como Malaria que significa "mal aire".

Uno de los investigadores pioneros en el siglo XIX fue el químico Louis Pasteur, que siendo francés estaba muy interesado en el vino. Durante sus experimentos, Pasteur demostró que el vino y otras bebidas se estropeaban si se hervían sin ponerles una tapa, pero se mantenían frescas si permanecían tapadas. Acusó de agriar la leche y el vino a pequeños gérmenes que flotaban en el aire y patentó su propio "Método de pasteurización" para combatir las enfermedades del vino en 1.865.
Luego se descubrió que los gérmenes también podían ser responsables de las enfermedades humanas. Los primeros gérmenes en ser identificados fueron bacterianos, las epidemias de fiebre tifoidea, cólera y antrax fueron rastreados a microorganismos específicos.
No obstante, tomó mucho más tiempo descubrir virus, pues representaban un desafío más grande por ser tan diminutos. Era muy difícil para los científicos aislarlos en el laboratorio, pero a partir de las décadas de 1.880 y 1.890, empezaron a identificarlos, más que todo valiéndose de la filtración, una vez filtraban las bacterias se daban cuenta de que todavía había algo presente que no era bacteriano.

El gran paso adelante se dio en el siglo XX, cuando se desarrollaron microscopios más poderosos, electrónicos, con los que se podían ver organismos más y más pequeños.
Realmente, el fin del siglo pasado es considerado como la era dorada de la virología, pues se pudo empezar a aislar virus como el de Hepatitis B.

Cuando virólogos los ven con los microscopios, ¿qué ven exactamente?
Depende del tipo de virus. El rinovirus, por ejemplo, tiene una estructura muy definida, se parecen a las pelotas de fútbol de antes, las de cuero.
A menudo puedes ver que tienen como espinas, y esas espinas le sirven a tu sistema inmunológico para luchar contra ellos: los reconoce y produce anticuerpos que se aferren a ellos y los maten.
Pero a su vez, los virus usan esas espinas para meterse en tus células: son como llaves, y cada virus tiene su llave particular que abre la cerradura de una célula para infectarnos.
Y... ¿qué son?
Son literalmente una pequeña bomba de proteína diseñada para introducir el genoma del virus en la célula que tratan de infectar. Una vez ese genoma está adentro, a menudo se valen de la maquinaria de tus células para replicarse o meten sus propias proteínas especiales, sus propias enzimas, y empiezan a multiplicarse por sí solos.

"Lo interesante de la gripe es que muchos de los síntomas son provocados por la reacción desmesurada de nuestro cuerpo a la infección”.
Si estás afiebrado y dolorido, parte del problema es el daño que tu sistema inmunitario te está haciendo con su brusca repuesta”. Cuando estás infectado, tu organismo está bajo mucha presión y produce una especie de balas químicas descontroladas que viajan por el cuerpo afectando partes sanas. Así que la idea es que los medicamentos limiten el daño para que no te sientas tan mal.
No obstante, algunas reacciones pueden ser útiles, como la fiebre, pues un aumento de temperatura mesurado contribuye a eliminar el virus.

"El reflejo de estornudo es uno de los más claves que tenemos en el cuerpo", dice el rinólogo Carl Philpott al explicar que estornudar es un reflejo muy útil cuando se trata de expulsar intrusos problemáticos. Pimienta, polen, caspa animal, partículas de ácaros de polvo pueden ser disparadores de estornudos, con los que expulsamos esa materia alienígena y no dejamos que se introduzca en nuestro cuerpo. Es esencialmente un mecanismo de defensa que se activa cuando algo irrita la parte frontal de la nariz.

Cuando se trata del resfriado, los virus se han apropiado de este mecanismo de defensa natural para usarlo para sus propios fines. El virus infecta las células de la nariz, inflama los tejidos, irrita el revestimiento y provoca un estornudo.
"El virus es muy astuto en el sentido de que produce el efecto irritante para que estornudes y expulses partículas que contienen más del virus y así infectar a otras personas".
Los virus del resfriado han evolucionado para hacerte estornudar y así poder propagarse.

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Los Síntomas del coronavirus: cómo diferenciar el covid-19 de una gripe, un resfriado o una rinitis alérgica.


Coronavirus: qué son los respiradores y por qué la desesperada carrera por fabricar más es clave en la batalla contra covid-19.

Evento 201

23/3/20

ASTEROIDE 52768 (1998 OR2)


El 29 de Abril, un asteroide rozará la Tierra.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), descubrió en 1.998 por primera vez el objeto llamado 52768 (1998 OR2), un asteroide de 4 kms. que se aproxima hacia la Tierra y tiene previsto que pase cerca el próximo 29 de Abril. Fue visto por última vez en el cielo nocturno del 15 de Febrero por los astrónomos Kacper Wierzchos y Teddy Pruyne

Según los expertos de la NASA, en el improbable caso de que el objeto golpease la Tierra, es lo suficientemente grande como para causar efectos globales.

Según el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (NEAT) el asteroide podría colisionar con la Tierra, pero es improbable. Los cálculos han confirmado que el asteroide pasará cerca de la órbita de nuestro planeta a una velocidad de unos 8,7 kms. por segundo.

Pese a su gran tamaño, el CNEOS aclara que no hay riesgo de impacto. De hecho, en los próximos siglos, se ha incluido en la lista a 23 objetos, y solo uno (2018 VP1) podría impactar este 2020 contra la Tierra, aunque las probabilidades son muy bajas y su tamaño es mucho menor, de unos 2 metros.

En cualquier caso, son numerosos los meteoritos que pasan cerca de la órbita terrestre. Según la NASA, más de 70 objetos se aproximarán al planeta en lo que queda de año, pero ninguno, salvo 52768 (1998 OR2), llegan al kilómetro de diámetro.