28/1/17

LOS ESCARABAJOS EGIPCIOS

                                                Escarabajo Corazón

El escarabajo tenía una gran importancia en el culto funerario egipcio. Generalmente era tallado en piedra verde y colocado en el pecho de los difuntos, para proteger el corazón y sustituirle durante la momificación. El propósito del “escarabajo del corazón” era asegurarse de que el corazón no testimoniaría contra el difunto en el juicio de los muertos. Otra posibilidad es la sugeridas por las palabras de transformación de los Textos de los Sarcófagos, que afirman que el alma de los difuntos puede transformarse (xpr) en un humano, un dios, o un pájaro y reaparecer en el mundo de los vivos.
Quizás el ejemplo más famoso de “escarabajos del corazón” es el de color verde amarillento encontrado entre las provisiones de la tumba de Tutankamón, tallado en un gran trozo de mineral cristalino del desierto libio.

La forma de escarabajo (Scarabaeus sacer egipcio) representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia. Varias especies de escarabajos peloteros, principalmente el Scarabaeus sacer, gozaron de un estatus sagrado entre los egipcios. En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna.

El escarabajo estaba vinculado con el dios Khepri (xpr), forma de Ra como Sol naciente, era el símbolo de la constante transformación de la existencia. Su nombre jeroglífico se translitera como o xpr, y se traduce como “convertir” o “transformar”. El término derivado xprw se traduce como “forma”, “transformación”, “suceso”, “modo de ser” o “el autocreado”, dependiendo del contexto puede tener significado existencial, ficticio u ontológico.

Antiguamente se creía que el escarabajo era solamente de género masculino y que se reproducía depositando el semen en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a Khepri, que se creó así mismo de la nada. Por otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero se asemeja al Sol.

Plutarco escribió: Los egipcios creyeron que Khepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte, llevándole a través del mundo subterráneo, Duat, después del ocaso para renovarle otra vez al día siguiente.
Algunas tumbas reales del Imperio Nuevo exhiben una imagen triple del dios del Sol, con el escarabajo como símbolo del Sol de la mañana. El techo astronómico en la tumba de Ramsés VI relata la “muerte” cada noche y el “renacimiento” del Sol como siendo tragado por Nut, diosa del cielo, y reapareciendo de su matriz como Khepri. La imagen del escarabajo asociado a ideas de transformación, renovación y resurrección, es ubicua en el arte religioso y funerario egipcio antiguo.

También eran utilizados como sellos de representación del rey, su familia, y algunos dignatarios, durante el segundo periodo intermedio de Egipto (Hicsos). Son una de las principales fuentes de información de la dinastía XIV y la XV. Se han encontrado, además de en Egipto, en Canaán y Kush.

Muchos animales utilizan los cuerpos celestes para navegar la Tierra, pero seguramente uno de los fenómenos de astronavegación más sorprendente fue descubierto hace un par de años. Investigadores de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica descubrieron que los escarabajos peloteros utilizan la Vía Láctea para orientarse.
El descubrimiento fue fruto del interrogante de cómo estos insectos podían rodar rectamente una pelota en noches sin luna. Esto hizo que los investigadores consideraran la posibilidad de que utilizaban la luz de las estrellas.

Estos insectos se guían por la luz de la galaxia para poder moverse en línea recta, es vital en el acto de enterrar el excremento que luego será alimento para sus crías y escapar de otros escarabajos que quieren robar su pelota.
Para el experimento en cuestión se llevó a los escarabajos al Planetario de Johanesburgo y se hicieron pruebas en la que se descubrió que los escarabajos sólo podían orientarse de manera efectiva cuando estaba presente la Vía Láctea. Cuando se bloqueó el acceso a la luz, los escarabajos rodaban sus pelotas sin rumbo.

La investigación evoca en cierta forma al dios Khepri, deidad solar representada como un escarabajo. Los egipcios hicieron la conexión simbólica entre el acto de rodar bolas de excremento y el movimiento del Sol en el firmamento, y también de la regeneración y el renacimiento en el hecho de que los jóvenes escarabajos emergen de los huevos dentro del excremento ya formado.
Sería interesante investigar si esta deidad tenía alguna relación también con la Vía Láctea, la cual para los egipcios estaba conectada con el río Nilo en la analogía del macro y el microcosmos.


21/1/17

LOS NEPHILIM

Hace más de 60 años, excavaciones en las Cuevas de Qumran (Mar Muerto) revelaron casi mil pergaminos antiguos que ofrecían destellos importantes del pasado de la humanidad. Los arqueólogos estaban sorprendidos de encontrar tantos textos inusuales y entre ellos, un rollo de papel que ofrece pistas sobre los Nephilim, se llama “El Libro de los Gigantes”.

La Biblia hace varias referencias a los Nephilim y la mayoría se puede encontrar en el libro del Génesis. La mayor parte de la información relativa a estos gigantes vienen del libro apócrifo de Enoc. Esta antigua obra religiosa judía se atribuye al bisabuelo de Noé, aunque algunos estudiosos datan partes de ella alrededor del 300 a.C.
El libro del Génesis nos dice que Enoc vivió en la Tierra durante 365 años, antes de ser llevado por Dios; “Él caminó con Dios, y él ya no estaba; porque le llevó Dios.” Durante su tiempo aquí, nuestro planeta también fue habitado por “ángeles” que interactuaban libremente con los humanos, y eventualmente se cruzaban con las “hijas de los hombres” y dieron a luz a una raza de híbridos anormalmente fuertes y gigantes llamados Nephilim.
El origen de la palabra Nephilim no se entiende completamente, pero los estudiosos han propuesto varias etimologías: “Los caídos”, “apóstatas”, o “estos que causan que otros caigan.” Independientemente de su nombre, los Nephilim han sido siempre un sinónimo para gigantes.
El Libro de los Gigantes encontrado en las cuevas de Qumran ofrece una perspectiva diferente de la del Libro de Enoc. Aunque incompleta, los fragmentos de los rollos pintan un panorama sombrío, los Nephilim tomaron conciencia de que como resultado de sus formas violentas y desviadas, se enfrentaron a la inminente destrucción, que les asustó lo suficiente como para pedir a Enoc hablar en su nombre delante de Dios.
El texto comienza detallando cómo los Nephilim plagaron la Tierra y todo lo que vivía en ella. Pero una vez que todos comienzan a recibir los sueños proféticos de la fatalidad, el miedo se filtró en sus corazones.

El primero en tener estos sueños fue Mahway, el hijo titán del ángel Baraquel. En su sueño, vio una tableta siendo sumergida en el agua. Cuando la tableta emergió, todos excepto tres nombres habían sido quitados. Esto simboliza la inundación y posterior destrucción de todos, salvo los hijos de Noé.
En ese momento, este hecho no se había vuelto evidente para los Nephilim por lo que debatieron el significado del sueño de Mahway, pero no tuvieron éxito en la interpretación de los signos. Poco después, dos gigantes más, Ohya y Hahya, los hijos del ángel caído Shemihaza empezaron a tener sueños similares; soñaron con un árbol siendo desarraigado a excepción de tres de sus raíces.
Después de esto, el resto del grupo de gigantes comenzaron a tener sueños apocalípticos:
Entonces dos de ellos tenían sueños y el sueño de sus ojos había huido delante de ellos, y levantándose, vino a … y le dijo a... sus sueños, y le dijo en la asamblea de sus compañeros los monstruos… En mi sueño yo estaba viendo esta misma noche y había un huerto… los jardineros y los que estaban regando… doscientos árboles y grandes brotes salieron de su raíz… toda el agua, y el fuego quemó todo el jardín… Ellos encontraron a los gigantes para contarles el sueño …”

Los gigantes al darse cuenta de la naturaleza profética de sus sueños, buscaban la ayuda de Enoc. Por desgracia, Enoc ya había desaparecido de la faz de la Tierra por lo que el Nephilim elegido, uno de sus miembros, realizó un viaje cósmico con el fin de encontrarlo.

Mahway montó en el aire como vientos fuertes, y voló con sus manos como las águilas… dejó atrás el mundo habitado y pasó sobre la desolación, el gran desierto… y Enoch lo vio y lo saludó, y Mahway le dijo... aquí y allá por segunda vez para Mahway... los gigantes esperan sus palabras, y todos los monstruos de la Tierra. Si... ha sido llevado... a partir de los días de... su... y que se añadirían ... nos gustaría saber de usted su significado... doscientos árboles que desde el cielo vinieron abajo …”

Por desgracia, partes de los rollos fueron dañados sin posibilidad de reparación, pero la descripción del texto es evidente. Uno de los Nephilim viajó fuera de la Tierra en busca de Enoc y sus poderes de visión-interpretación.

El texto se hace muy interesante si sustituimos algunos términos y la consideramos no como un relato alegórico, sino como la descripción de un evento real cuyo significado se hizo confuso en el tiempo.

Si consideramos volar “con las manos como las águilas” una metáfora, ¿podemos plantear la hipótesis de que Mahway despegó de la Tierra en una nave espacial?, en ese caso, ¿la “desolación, el gran desierto” se refieren al espacio interestelar?. Depende de lo lejos que estamos dispuestos a interpretar una fragmento de un rollo de 2.000 años de antigüedad.

Enoc envía a Mahway de vuelta de donde vino, prometiéndole que va a hablar a Dios en su nombre. Por desgracia para los Nephilim, las tablillas de Enoc enviadas a ellos no traían buenas noticias:
El escriba Enoc… una copia de la segunda tableta que Enoc... enviado en la misma parte de Enoc el escribiente observó… En el nombre de Dios el gran y un santo, para Shemihaza y todos sus compañeros…
Que se sepa a usted que no… y las cosas que ha hecho, y que sus esposas… ellos con sus hijos y las esposas de sus hijos por su libertinaje en la Tierra, y ha habido sobre ti… y la tierra está pidiendo a gritos, y se quejan de que usted y los actos de sus hijos… el daño que ha hecho a él. ...Hasta que Raphael aparezca, contempla, la destrucción... se acerca, una gran inundación, y va a destruir todos los seres vivos y lo que está en los desiertos y los mares. Y el significado de la materia… sobre ti por malvado. Pero ahora, desata las ligaduras que te atan al mal … y ora.”
Si ellos oraban o no, el texto no lo puede decir. Pero ellos no parecen estar más aquí, demostrando una vez más la efectividad de un Diluvio global.

Fuente:https://www.ufo-spain.com/2017/01/08/libro-gigantes-texto-antiguedad-nephilim-exterminados/

17/1/17

LA CRUZ DEL NORTE

Un equipo de astrónomos han predicho que dentro de cinco años, en 2022, se producirá una explosión que será perfectamente visible desde la Tierra, sin necesidad de utilizar telescopio. Será algo nunca visto hasta ahora.
Según la predicción de los científicos, se trata de un sistema binario (dos estrellas que orbitan una alrededor de la otra) y que según los cálculos, se fundirán en una sola en el año 2022, produciendo una explosión catastrófica. En ese momento, la estrella resultante aumentará espectacularmente su brillo y se convertirá, durante un tiempo, en el objeto más brillante del firmamento. La estrella será visible como parte de la constelación del Cisne, y añadirá un nuevo y brillante punto de luz a las estrellas que forman la Cruz del Norte.

Molnar comenzó a estudiar la estrella KIC 9832227 a finales de 2013 tras asistir a una conferencia en la que la astrónoma Karen Kinemuchi presentó un estudio sobre los cambios de brillo de esa estrella en particular, dejando abierta la cuestión de si se trataba de una estrella «pulsante» o de un sistema binario.
El científico se tomó el asunto como un reto personal y decidió estudiar el objeto en profundidad. Lo primero que hizo fue observar cómo el color de la estrella se relacionaba con su brillo, lo que le llevó a determinar que se trataba, definitivamente, de un sistema binario «de contacto», en el que las dos estrellas del sistema comparten una atmósfera común, como dos cacahuetes que están dentro de a misma cáscara.
A partir de aquí, Molnar explica cómo Daniel Van Noord, estudiante del Calvin College, logró determinar un periodo orbital muy preciso con los datos del satélite Kepler, y se sorprendió al descubrir que ese periodo era ligeramente inferior al que mostraban los primeros datos del satélite.
Este resultado recordó al astrónomo un estudio publicado previamente por su colega Romuald Tylenda, que mostraba cómo otra estrella (V1309) se estaba comportando justo antes de explotar de forma inesperada en 2008, produciendo un nova roja, uno de los tipos conocidos de explosión estelar. Los registros anteriores a esa explosión mostraban una binaria de contacto, con un período orbital cada vez más corto y a velocidades cada vez mayores. Para Molnar, este patrón de cambios orbitales fue como una "piedra Roseta" que le permitió interpretar los nuevos datos de la estrella que estaba estudiando. Observó que los cambios en el período orbital de KIC 9832227 seguían cambiando durante 2013 y 2014, y en 2015 presentó sus resultados ante la Sociedad Astronómica Americana, donde aseguró que había una probabilidad muy alta de que KIC 9832227 siguiera los mismos pasos de V1309. Por supuesto, antes de tomarse su hipótesis completamente en serio, Molnar pasó meses enteros tratando de descartar otros motivos que podrían estar detrás de los cambios detectados en la estrella.
«En pocas palabras -explica el investigador- en ese momento pensamos que nuestra hipótesis de la fusión de las dos estrellas debía ser tomada muy en serio, y que deberíamos utilizar los años siguientes para estudiar el acontecimiento a fondo para que, cuando la explosión se produzca, conozcamos con exactitud todos los pasos que llevaron a ella».
Si las predicciones son correctas, será la primera vez que un grupo de astrónomos logra captar el momento en que los dos miembros de un sistema binario de estrellas se fusionan, y estudiar además al detalle lo que sucede durante los años que preceden a la explosión.



3/1/17

EL ZODIACO Y SU ANTIGÜEDAD (IV)


Ya sea ario o egipcio, el origen del Zodíaco es sin embargo de una antigüedad inmensa. Simplicio, en el siglo VI de Cristo, escribe que siempre había oído que los egipcios habían conservado observaciones y anales astronómicos durante un período de 630.000 años. Esta declaración parece asustar a Gerald Massey, quien sobre este particular observa que: Si interpretamos este número de años por el mes que los egipcios llamaban año según dice Euxodo, o sea un curso de tiempo, esto daría aún la duración de dos ciclos de precesión (51.736 años).
Diógenes Laertius hacía remontar los cálculos astronómicos de los egipcios a 48.863 años antes de Alejandro el Grande. Martiano Capella corrobora esto diciendo a la posteridad que los egipcios habían estudiado secretamente la astronomía por más de 40.000 años, antes de que comunicaran sus conocimientos al mundo.

En Natural Génesis se hacen algunas citas valiosas con el objeto de apoyar las teorías del autor, por ejemplo, se hace la cita siguiente de la Vida de Sulla de Plutarco:
Un día que el firmamento estaba sereno y claro, se oyó en el sonido de una trompeta, tan fuerte, agudo y melancólico, que llenó de espanto y de asombro al mundo. Los sabios toscanos dijeron que presagiaba una raza nueva de hombres, y una renovación del mundo; pues aseguraban que había ocho clases distintas de hombres, todos diferentes en vida y costumbres; y que el Cielo les había señalado a cada uno su tiempo, que estaba limitado por el círculo del gran año” (25.868 años).

Esto recuerda mucho nuestras Siete Razas de hombres, y la octava, el “hombre animal”, descendiente de la última Tercera Raza; así como también la sucesiva sumersión y destrucción de los continentes que por fin concluyeron con casi toda aquella Raza.

Jámblico dice: No solamente han conservado los asirios los anales de sus veintisiete miríadas de años (270.000 años) como dice Hiparco, sino también todos los apocatástasis y períodos de los Siete Regentes del Mundo. Esto se aproxima en cuanto es posible al cálculo de la doctrina esotérica. Porque se conceden 1.000.000 de años a nuestra Raza Raíz actual (la Quinta), y sobre 850.000 años han pasado desde la sumersión de la última gran isla que formaba parte del continente de los Atlantes, la Ruta de la Cuarta Raza, los Atlantes; mientras que Daitya, pequeña isla habitada por una raza mixta, fue destruida hace unos 270.000 años durante el Período Glacial o en su proximidad.
Pero los Siete Regentes, o las siete grandes Dinastías de los Reyes Divinos, pertenecen a la tradición de todo gran pueblo de la antigüedad. Siempre que se menciona el doce, se refiere invariablemente, a los doce signos del Zodíaco.
Tan patente es este hecho, que los escritores católico romanos, especialmente los ultramontanos franceses, han acordado tácitamente relacionar los doce Patriarcas Judíos con los signos del Zodíaco. Esto se hace de un modo profético-místico que suena a los oídos piadosos e ignorantes como una prueba portentosa, un reconocimiento tácito divino del “pueblo escogido por Dios”, cuyo dedo ha trazado intencionalmente en el cielo, desde el principio de la creación, el número de estos patriarcas.

Es bastante curioso que estos escritores, entre ellos De Mirville, reconozcan todas las características de los doce signos del Zodíaco en las palabras dirigidas por el moribundo Jacob a sus hijos, y en sus definiciones del futuro de cada tribu. Además, las banderas respectivas de las mismas tribus, se dice que han exhibido los mismos símbolos y los mismos nombres que los signos, repetido en las doce piedras del Urim y Thummim, y en las doce alas de los dos Querubines.

Dejando a los referidos místicos la prueba de la exactitud de la supuesta correspondencia, nos concretamos a citarla como sigue:
El Hombre, o Acuario, está en la esfera de Rubén, que se declara tan “inestable como el agua” (la Vulgata, dice: corriendo como el agua”); Géminis, en la de Simeón y Leví, a causa de su estrecha asociación fraternal; Leo, en la de Judá, “el León fuerte” de su tribu, “el cachorro del León”; Piscis, en la de Zabulón, que “morará al abrigo del mar”; Tauro, en la de Issachar, por ser “un asno fuerte descansando”, y por tanto asociado a los establos; Virgo-Escorpión, en la de Dan, que está descrito como “una serpiente, una culebra que muerde en el sendero”; Capricornio, en la de Naphtalí, que es “una cierva (venado) en libertad”; Cáncer, en la de Benjamín, porque es “voraz”; Libra, la Balanza, en la de Aser, cuyo “pan será nutritivo”; Sagitario, en la de José, porque “su arco pronostica la fuerza”. Por último, para el duodécimo signo, Virgo, independiente de Escorpión, tenemos a Dinah, la hija única de Jacob.
La tradición muestra a las supuestas tribus llevando los doce signos en sus estandartes. Pero en efecto, además de lo dicho, la Biblia está llena de símbolos y personificaciones teo-cosmológicos y astronómicos.

Fuente: La Doctrina Secreta Vol. II

26/12/16

EL ZODIACO Y SU ANTIGÜEDAD (III)


En Bharat (India) existen hoy día registros antiguos que apuntan a un desarrollado conocimiento de la Astrología en 6.500 años a.C., y manuscritos reales muestran que fueron escritos cerca del 3.700 a.C. Algunos originales han sido destruidos o están perdidos, pero copias de estos hechas por astrólogos pueden encontrarse en las bibliotecas de los Maharajáes y en algunos estados en Bharat.
Uno de los más antiguos autores de Astrología Védica, copias de cuyos trabajos no han sido encontrados, es Pita Maha quien escribió un tratado llamado Pita Maha Siddhanta. Vivió y escribió este libro cerca del 3.000 a.C., quinientos años después otro escritor llamado Vashishttha escribió varios libros de astrología, astronomía y filosofía.
Se ha demostrado que los antiguos hindúes comprendieron la precesión de los equinoccios y calcularon que este (un ciclo completo) se lleva a cabo cada 25.870 años. La observación y precisión matemática necesaria para establecer dicha teoría ha sido la maravilla y admiración de los astrónomos modernos. Ellos, con su conocimiento moderno e instrumentos actuales siguen discutiendo si la precesión se realiza cada 25.870 años o cada 24.500 años. La mayoría cree que los hindúes no se equivocaron, pero como llegaron a dicho cálculo es un gran misterio, como el mismo origen.

Al principio del reino de Nabucodonosor, rey de Babilonia, cerca de la época en que los etíopes, bajo Sabacon, invadieron Egipto (751 a.C.), los egipcios que huyeron de él hacia Babilonia, llevaron consigo el año egipcio de 365 días y el estudio de la Astronomía y la Astrología y cimentaron la era de Nabucodonosor, fechándola a partir del primer año de su reinado en 747 a.C., comenzando el año en el mismo día con los egipcios gracias a sus cálculos. Diódoro dice: “dicen que los caldeos en Babilonia, siendo colonia de los egipcios, se volvieron famosos en Astrología, habiéndola aprehendido de los sacerdotes de Egipto” (Citado en el Prefacio al Tetrabilblos de Ptolomeo por J.M. Ashmand).

Issac Newton dice: “La práctica de observar las estrellas comenzó en Egipto en los días de Amón, y se propagó a partir de entonces, en el reino de su hijo Sesac, a África, Europa y Asia, mediante la conquista. Y entonces Atlas formó la esfera de los libios (956 a.C.), y Quirón la de los griegos (939 a.C.); y los Caldeos hicieron también una esfera propia. Pero la Astrología fue iniciada por Nicepsos en Egipto, y Petosiris su sacerdote, un poco antes de los días de Sabacon, y se propagó entonces a Caldea, donde Zaratustra, el legislador de los magos la conoció, así Paulinos dice: “Quique magos docuit mysteria vana Necepsos”.
El secreto de la Astrología constituye una característica principal en las doctrinas de los magos persas; y más adelante aparece en la Cronología de Newton, p. 347, que Zaratustra (aunque la época de su vida ha sido asignada equivocadamente a varios períodos más remotos), vivió en el reino de Darío Histapis, cerca del 520 a.C., y ayudó a Histaspis el padre de Darío, a reformar a los magos, de quienes Histaspis fue maestro. Newton agrega en la p. 352 que “cerca de la misma época con Histaspis y Zaratustra, también vivió Ostanes, otro eminente mago. Plinio lo coloca bajo Darío Histapis, y Suidas lo hace el seguidor de Zaratustra, llegó a Grecia con Xerxes cerca del 480 a.C., y parece ser el Otanes de Heredoto. En su libro, llamado el Octateuco, enseñó la misma doctrina de las deidades como Zaratustra”.

Continuará ...

21/12/16

LA PROFECÍA DEL MESÍAS


En el reino de Gushtasp, nombre oriental de Darío Histaspis rey de Persia, destacó un célebre astrólogo de nombre Gjamasp, también llamado Al Hakim o el Sabio. Los escritores más creíbles dicen que fue hermano del Rey Gushtasp, su confidente y ministro en jefe. Se dice que había pronosticado la llegada del Mesías; y algunos tratados con su nombre aún son actuales en Occidente.

El Dr. Thomas Hyde, hablando de este filósofo, cita un pasaje de un autor muy antiguo que aseguraba que hubo entre los Persas diez doctores de dicha sabiduría consumada que nadie en el mundo se podía jactar.
Él proporciona las palabras del autor: “de estos, el sexto era Gjamasp, un astrólogo, que fue consejero de Histaspis. Él es el autor de un libro titulado “Judicia Gjamaspis”, el cual contiene sus juicios sobre las conjunciones planetarias. Y ahí informó que Jesús debería aparecer; que Mahoma nacería; que la religión de la magia debería ser abolida, etc., y ningún astrólogo lo superó”.

De este libro existe una versión en árabe, cuyo título dice: “El libro del filósofo Gjamasp, que contiene juicios sobre las grandes conjunciones de los planetas, y sobre los eventos producidos por ellos”. Esta versión fue hecha por Lali; el título en árabe fue Al Kerani, y lo publicó en 1.280 d.C. En el prefacio de esta versión se dice que, después de la época de Zaratustra, o Zerdusht, reinó Gushtasp, el hijo de Lohrasp un príncipe muy poderoso; y que en su reino floreció en la ciudad de Balch, en las fronteras de Chorassan, un muy excelente filósofo, cuyo nombre fue Gjamasp, autor de este libro; en donde contiene una narración de todas las grandes conjunciones de los planetas que han ocurrido antes de esta época, y que ocurrirán en las épocas siguientes; en donde aparecen las nuevas religiones, y también describe la aparición de nuevas monarquías. Este autor, a lo largo de toda su obra, se parece al estilo de Zaratustra (conocido en occidente como Zoroastro que significa “estrella de oro”). (D’Herbelot, Bibl. Orient. Art. Gjamasp).

La noción de pronosticar el surgimiento y progreso de las religiones a partir de las grandes conjunciones de los planetas, ha sido probablemente propagado en occidente por Jerónimo Cardano, un fuerte promotor de esta doctrina.
El libro sagrado del zoroastrismo es el Avesta, este libro es poco conocido por ser hoy la religión mazdeísta poco estimada, porque el valor de las doctrinas religiosas ha sido medido en general, por el número de adeptos. Actualmente el mazdeísmo o zoroastrismo tiene cien mil seguidores pese a ser madre de las religiones más importantes de la Tierra.

Los persas modernos son grandes seguidores de la astrología, y aunque distinguen entre ésta y la astronomía tienen solamente una palabra para describir al astrónomo y al astrólogo; viz.manegjim, que es el equivalente exacto a la palabra griega aVtrlogoV.

En Chorassan (Persia), hay un pequeño pueblo llamado Genabed, vive una familia que durante los últimos 700 años, ha iniciado a los astrólogos más famosos de Persia; el astrólogo del rey es siempre nativo de Genabed, o uno traído de allí.
Albumazar de Balch (escolar de Alkendu, un judío profesor de astrología judiciaria en Bagdad, en el Califato de Almamoum) se hizo muy famoso. Escribió expresamente de los astrólogos persas, y puede ser de los trabajos de Gjamasp, debido a que también reporta una predicción de la venida del Mesías en las siguientes palabras: “En la esfera de Persia, dice Aben Ezra, surgirá sobre la cara del signo Virgo, una hermosa mujer, llevará dos espigas de maíz en su mano, y un niño en su brazo, le alimentará y le dará leche .... Esta mujer, dice Albumazar, la llamamos Adrenedefa, la Virgen Pura. Dará a luz un hijo en el lugar llamado Abrie (la tierra hebrea), y el nombre del niño es llamado Eisi (Jesús)”.
Esto hizo creer a Alberto Magno que nuestro Salvador (Cristo) nació en Virgo, y por lo tanto el Cardenal Alliac, erigiendo la descripción del nacimiento del Señor, colocó este signo en el horóscopo. Pero lo que quería decir Albumazar, dice Fray Roger Bacon, es que dicha virgen nació con el Sol estando en ese signo, y así se anotó en el calendario; y que ella llevaría a su hijo a la tierra de los hebreos.

Fuente: Extracto de “Historia Universal Antigua”.

18/12/16

EL ZODIACO Y SU ANTIGÜEDAD (II)


Bailly calculó el período en que las constelaciones manifiestan la influencia atmosférica llamada por Job “las dulces influencias de las Pléyades”, Kimah en hebreo; la de Orión, Kesil; y la de las lluvias del desierto con referencia a Escorpión, la constelación octava; y llegó a la conclusión de que en presencia de la eterna conformidad de estas divisiones del Zodíaco, y los nombres de los planetas aplicados en todas partes y siempre con el mismo orden, y dada la imposibilidad de atribuirlo todo a la casualidad y a la “coincidencia que nunca crea semejantes parecidos”, tiene que concederse al Zodíaco una antigüedad verdaderamente muy grande.

Si se supone que la Biblia es una autoridad en cualquier materia, algunos la consideran aún como tal, sea por consideraciones cristianas o kabalísticas, entonces el Zodíaco se halla claramente mencionado en II, Reyes XXIII.
Antes que el “libro de la ley” fuese “encontrado” por Hilkiah, el sumo sacerdote, los signos del Zodíaco eran conocidos y adorados. Se les rendía el mismo culto que al Sol y a la Luna, puesto que los sacerdotes, a quienes los reyes de Judah habían ordenado quemar inciensos... a Baal, al sol, a la luna, a los planetas, y a toda la hueste del cielo o a los “doce signos o constelaciones”, como lo explica la nota al margen de la Biblia inglesa, siguieron el mandato durante siglos. Ellos cesaron en su idolatría obligados por el rey Josías, 624 años antes de Cristo.

El Antiguo Testamento está lleno de alusiones a los doce signos zodiacales, y todo el plan está basado sobre él: héroes, personajes y acontecimientos. Así el sueño de José, que vio once “Estrellas” inclinándose ante la duodécima, que era su “Estrella”, se refiere al Zodíaco. Los católicos romanos han descubierto en ello además, una profecía de Cristo, que es aquella duodécima Estrella -dicen-, y las otras los once Apóstoles; siendo considerada también la ausencia de la duodécima como una alusión profética a la traición de Judas.
También los doce hijos de Jacob se refieren a lo mismo, como lo hace observar acertadamente Villapandus. James Malcolm, en su History of Persia, muestra al Dabistan, haciéndose eco de todas estas tradiciones sobre el Zodíaco. Asigna él su invención a los días florecientes de la Edad de Oro del Irán, y observa que una de dichas tradiciones sostiene que los Genios de los Planetas están representados bajo las mismas formas y figuras que asumieron cuando se mostraron ellos mismos a varios santos profetas, lo que condujo al establecimiento de los ritos basados sobre el Zodíaco.

Pitágoras, y después de él Filo Judeo, tenían al número 12 por muy sagrado. Este número doce es perfecto. Es el de los signos del Zodíaco, que el sol visita en doce meses; y para honrar ese número Moisés dividió su nación en doce tribus, estableció los doce panes de proposición, y puso doce piedras preciosas en el pectoral de los Pontífices.
Según Séneca, el caldeo Beroso profetizaba los sucesos y cataclismos futuros por medio del Zodíaco; y las épocas fijadas por él para la conflagración del Mundo -Pralaya- y para un diluvio, se ve que corresponden a las que se dan en un antiguo papiro egipcio. Semejante catástrofe tiene lugar a cada renovación del ciclo del Año Sideral de 25.868 años.

Los nombres de los meses accadianos se derivaban y eran tomados de los nombres de los signos del Zodíaco, y los accadios son mucho más antiguos que los caldeos. Mr. Proctor muestra en su Myths and Marvels of Astronomy, que los antiguos astrónomos poseían un sistema de astronomía de los más exactos 2.400 años antes de Cristo; los indos datan su Kali Yuga de una gran conjunción periódica de los Planetas, treinta y un siglos antes de Cristo.

Continuará …

Fuente: La Doctrina Secreta Vol. II

10/12/16

EL ZODIACO Y SU ANTIGÜEDAD (I)


"Todos los hombres son propensos a tener un gran concepto de su propio entendimiento y a ser tenaces en las opiniones que profesan" dice con razón Jordano, y añade: "Y sin embargo, todos los hombres se guían por el entendimiento de otros, no por el suyo propio; y puede decirse en verdad que más bien adoptan que conciben sus opiniones".
Esto es doblemente cierto respecto de las opiniones científicas sobre hipótesis presentadas a su consideración, decidiendo a menudo el prejuicio y la opinión preconcebida de las llamadas “autoridades” sobre cuestiones de la mayor importancia vital para la historia. Hay varias de tales opiniones predeterminadas sostenidas por nuestros sabios orientalistas, y pocas son tan injustas e ilógicas como el error general con respecto a la antigüedad del Zodíaco.

El tema favorito de algunos orientalistas alemanes, sanscritistas americanos e ingleses han aceptado la opinión del profesor Weber de que los pueblos de la India no tenían idea ni conocimiento del Zodíaco anterior a la invasión de los macedonios, y que los antiguos indos lo importaron a su país tomándolo de los griegos.
Se nos dice además, por otras “autoridades”, que ninguna nación oriental conocía el Zodíaco hasta que los helenos tuvieron a bien participar amablemente su invención a sus vecinos. Y esto lo dicen a la faz del Libro de Job, que hasta ellos mismos declaran ser el más antiguo del canon hebreo y ciertamente anterior a Moisés; libro que habla de la hechura de “Arcturo, Orión y las Pléyades (Osh, Kesil y Kimah) y de las cámaras del Sur”; de Scorpio y el Mazaruth: los doce signos; palabras que, si algo significan, implican el conocimiento del Zodíaco hasta entre las tribus nómadas árabes.

Se dice que el Libro de Job precedió a Homero y a Hesiodo por lo menos mil años, habiendo florecido los dos poetas griegos sobre ocho siglos antes de la Era Cristiana. Y dicho sea de paso, el que prefiriese creer a Platón -que muestra a Homero floreciendo mucho antes- podría señalar un cierto número de signos del Zodíaco en la Ilíada y en la Odisea, en los poemas órficos y en otras partes. Pero dada la disparatada hipótesis impuesta por algunos críticos modernos de que ningún Orfeo, ni Homero o Hesiodo han existido nunca, sería tiempo perdido mencionar para nada a aquellos autores arcaicos.
Bastará el Job árabe; a menos, en efecto, que su volumen de lamentaciones, juntamente con los poemas de los dos griegos, a los que podemos añadir los de Lino, se declare ahora que son una falsificación patriótica del judío Aristóbulo.

Pero si el Zodíaco era conocido en los días de Job, ¿cómo podían ignorarlo los civilizados y filósofos indos?Arriesgando las flechas de la crítica moderna -que se hallan más bien embotadas a causa del mal uso-, puede el lector enterarse de la sabia opinión de Bailly sobre el asunto. Las deducciones pueden resultar erróneas, pero los cálculos matemáticos se basan en cimientos más seguros, tomando como punto de partida varias referencias astronómicas de Job, Bailly ideó un modo muy
ingenioso de probar que los primeros fundadores de la ciencia del Zodíaco pertenecían a un pueblo antediluviano, primitivo.
Aceptando su fecha circunspecta de 3.700 años antes de Cristo como verdadera edad de la Ciencia Zodiacal, esta fecha prueba del modo más irrefutable que no fueron los griegos los que inventaron el Zodíaco, por la sencilla razón de que no existían como raza histórica admitida por los críticos.

Continuará...

30/11/16

URANO (ASTROLOGÍA ESOTÉRICA)

Urano funciona en aquellos que pueden pensar aparte del cerebro, aquellos que han trascendido la comprensión mercuriana. Mercurio significa discriminación, representa la mente superior, representa a budhi, la lógica, el razonamiento, lo racional, y aquí es donde Urano marca un estado superior al de Mercurio. Esto quiere decir que su función va más allá de la comprensión, más allá de las percepciones normales. Exige percepciones extras, percepciones extrasensoriales. Su funcionamiento es eléctrico. Sin duda el cerebro es eléctrico, pero Urano es cerebro con cerebro.
El Maestro lo llama impulso eléctrico. Muchas cosas suceden antes de que entendáis qué está pasando.

Normalmente, los seres humanos piensan, comprenden y hacen. Los tontos no comprenden y hacen. Aquí también sucede la acción incluso antes de la comprensión, pero no se trata de estupidez, allí donde trabaja Urano, la acción ocurre primero y la comprensión viene más tarde, porque Urano no puede esperar hasta que vuestros cerebros comprendan; es una energía que va a gran velocidad. No es necesario que entendáis y hagáis. Se hace a través vuestro y después ya entenderéis por qué lo habéis hecho y cómo lo habéis hecho tan bien, algo ha ocurrido a través vuestro de una forma que está más allá de vuestra propia capacidad.
El Maestro dice: “Se necesitan 4 ciclos de 60 años para saber lo que estoy haciendo”. No es místico, es científico, es la ciencia del futuro; la ciencia futura hoy es ficción. Es puramente Acuariana, que quiere decir que está al borde de la percepción, se percibe y no se percibe. Es como el aire suave, que está y no está. El cerebro humano es incapaz de comprender: “Dejad que suceda; después, lentamente, con distancia retrospectiva, la gente entenderá”.

Hoy en día, globalmente, están teniendo lugar muchos acontecimientos, y su significado se comprende mejor mirándolos retrospectivamente. La antigua afirmación que dice “piensa antes de actuar” ya no es válida para aquellos que pueden pensar aparte del cerebro. No intentéis comprenderlo, lo único que conseguiréis es romperos la cabeza. Este es el entendimiento de la energía de Urano.
La energía de Urano trabaja a través de aquellos que pueden pensar aparte del cerebro; esta es la primera parte. La segunda parte supone trascender las ecuaciones mercurianas. Mercurio representa las matemáticas. Pero Urano representa las matemáticas superiores. Es una ecuación matemática todavía no manifestada. En las escrituras sagradas se llama Mahat. Mahat es el plano de la creación donde lo invisible se vuelve visible. Lo imperceptible se vuelve perceptible.
Hay personas que trabajan en el ámbito de la sabiduría y saben que no pueden entender este funcionamiento de Urano. La energía de Urano incluso les hace inclinarse y conseguir que se hagan las cosas. Y, lentamente, la mente superior entenderá. Así es como muchas enseñanzas se transmiten antes de que sean comprendidas, es decir, el transmisor no lo comprendía mientras lo expresaba.
Esta es la experiencia de muchos maestros del ocultismo, cuando empiezan a hablar sobre un tema ocultista, ellos ya tienen su propia preparación y comprensión; pero cuando abren la boca, comienzan a expresar cuestiones totalmente diferentes. El cerebro superior del que habla se utiliza como un mediador, y así sucede el funcionamiento eléctrico de Urano. A menudo, el que habla ha de retroceder y tomar notas sobre lo que ha dicho, porque incluso para él, esta información es nueva. No habla desde lo conocido, sino desde lo desconocido. Se le llama enseñanzas por impresión.
El Maestro es impresionado en aquel momento y lugar y entonces, se expresa la enseñanza que es fresca y viva, y hasta ese momento, desconocida incluso para el propio Maestro.
Del mismo modo, también hay escritos por impresión. Hay un cerebro, más allá del cerebro búdico, que se posiciona en vosotros y os conduce. Mercurio, la mente superior, tendrá que reflexionar sobre ello durante algún tiempo. No es un repentino y precipitado acto de ignorancia, es una función eléctrica que el Maestro denomina “Impulso Eléctrico”, como un relámpago, un destello.

En el ritual del fuego hay un mantra que se llama Fhat, en una fracción de segundo las cosas ocurren. Por este motivo no podéis hacer cálculos de las posibilidades futuras. Mucha gente tiene sus propios cálculos basados en su comprensión búdica. Pero para Urano, budhi es muy pequeño. No tiene tiempo de informar a budhi. Actúa y más tarde ya entenderá.
Así que las personas que se limitan a sí mismas al entendimiento búdico permanecen pobres en su sabiduría. Necesitan estar abiertos en todo momento a todas las posibilidades. La sabiduría puede centellear sobre vosotros si desarrolláis este tipo de apertura. Urano representa el aspecto más elevado de la intuición y es también el aspecto más elevado de Mercurio.
Fuente: Extracto del Tratado de los Siete Rayos de A.A. Bailey.

24/11/16

EL IDIOMA DEL CIELO


Puede que parezca absurdo sugerir que los seres espirituales en el cielo conversan en alguna clase de lenguaje como el que nosotros solemos emplear, un lenguaje como lo conocemos impone en razón de su misma naturaleza unas limitaciones a la comunicación de nuestros pensamientos unos con otros. Desde luego, esta clase de limitaciones no existen en el cielo.
No se puede imaginar que Dios Padre «hable» con Dios Hijo en este sentido limitador, aunque sería concebible que los ángeles hablen entre sí y que Dios les hable a ellos. Naturalmente, es posible que haya alguna forma totalmente distinta de comunicación, de la que no sepamos nada por ahora, pero que pudiera tener alguna relación con la realidad de la inspiración por ejemplo con la clase de inspiración que lleva la telepatía.

La Escritura registra una cantidad de conversaciones en el cielo entre Dios y los ángeles, y entre los ángeles mismos, como en Job 1:6 y Daniel 10:21. En este último caso hay una sugerencia de algo que tiene la naturaleza de un argumento verbal.
En cualquier caso, Dios ha hablado al hombre, y quizá no carece de significación que cuando así lo hizo, tanto por escrito al dar los Diez Mandamientos y sobre la pared en el palacio de Belsasar, como en conversación directa como cuando habló al Primer Adán y al Postrer Adán, e incluso por medio del postrer Adán al hombre (en arameo), el lenguaje es siempre alguna forma de semita. Se puede argüir que esto era inevitable, por cuanto el pueblo hebreo había sido escogido como intermediario de Dios por lo que respectaba a Su revelación.
Esta podría ser una explicación totalmente suficiente excepto por dos circunstancias que pueden tener una significación especial:
(a) el nombre original que Adán aplicó a su ayuda idónea, y (b) los nuevos nombres dados a dos convertidos en el Nuevo Testamento.
Ante todo se debería decir algo acerca de la significancia de los nombres, se puede decir que en casi todas las otras sociedades no occidentales un nombre personal no es meramente una designación útil con propósitos de identificación, sino que constituye la identidad personal del individuo. Este principio de identidad se origina en la antigüedad. Una de las más antiguas tabletas cuneiformes de interés especial para los estudiosos de la Biblia, trata de la historia de la creación y describe el tiempo antes de la formación de la tierra -esto es, cuando no existía- como un tiempo en el que la tierra «no estaba nombrada».

Tiempo hubo que el Cielo arriba no estaba nombrado, que a la tierra abajo nombre no le había sido dado”.

La narración en la que Adán da nombre a los animales que le son presentados es mucho más significativa de lo que solemos suponer, porque los nombres que les dio no eran meramente designaciones, sino resúmenes de sus características. Por estos nombres indicaba su reconocimiento del hecho de que ninguno de ellos era una contrapartida adecuada de su propio ser y que por ello no podían ser una verdadera ayuda idónea para él.
Cuando despertó del profundo sueño que le sobrevino a continuación, y cuando vio que Dios le había traído otra de Sus criaturas, en el acto percibió en ella a su verdadera ayuda idónea.
Por el nombre que le dio, demostró su conciencia de la relación que tenía con él. Su nombre original no fue Eva (nombre que recibió posteriormente), sino mujer. La palabra mujer es traducción de un término semítico que es la forma femenina de la palabra para varón.
Hombre es Ish, mujer es Ishah. En ningún otro lenguaje aparece como cosa cierta que la palabra para mujer sea el femenino para la palabra para varón. Compárese por ejemplo el latín vir para varón, mulier para mujer; el griego anêr para varón, gunê para mujer. En inglés, la palabra woman es una forma contraída de un término original «woof-man», que significaba «el hombre que teje». En castellano, las formas señor y señora parecen en principio paralelas, pero señor no es realmente la palabra para «varón», ni señora la palabra para «mujer». Se trata más exactamente de tratamientos de cortesía como «sir» y «lady» en inglés (aunque sí se debe observar que las traducciones bíblicas españolas en general emplean en este pasaje un término poco usado pero aceptado formalmente, traduciendo Ishah como «varona». En los diccionarios normativos de la lengua española no es un término de uso cotidiano.
Esta circunstancia excepcional en la historia de Adán y Eva constituye por sí misma una cierta prueba de que la forma de habla que Adán empleó era la semita, por cuanto hubiera sido cosa bien natural que el primer ser humano hubiera designado a su ayuda idónea mediante una forma modificada de su propio nombre.

Ahora bien, así como un nombre se identifica con existencia, del mismo modo un nuevo nombre se identifica con una nueva existencia. Este es un concepto extendido, y en muchas otras sociedades una persona que cambia de posición adopta generalmente un nombre nuevo (y a menudo secreto). Y cualquier persona que padezca una enfermedad durante un período anormalmente largo intentará remediarlo cambiando de nombre, convirtiéndose así en otro individuo y librándose con ello de la enfermedad unida al antiguo.
En tiempos recientes se han comunicado algunos casos instructivos de esto, incluso en nuestras propias instituciones mentales.

Jacob recibió un nuevo nombre después de una lucha espiritual muy señalada, y después parece haber sido llamado por ambos nombres, el viejo o el nuevo, quizá dependiendo de si era el viejo hombre o el nuevo el que estaba a la vista. La nación que surgió de él parece haber sido tratada de la misma forma.
Así, en tanto que la Palabra de Dios era enviada a Jacob, solo caía en Israel (Is. 9:8). De forma similar, aquel gran y terrible día de la tribulación será el día de la angustia de Jacob (Jer. 30:7), pero solo Israel será salvado (Ro. 11:26). Un israelita así era Natanael, designado por el Señor como «un verdadero israelita» (Jn. 1:47), como para resaltar la distinción. En Isaías 45:4 Jacob es meramente un siervo, mientras que Israel es Su escogido, que goza de una nueva relación con Él.
Naturalmente, ambos nombres Jacob e Israel son palabras semíticas, de modo que el nuevo nombre no se daba a este respecto en un lenguaje diferente.
Pero en el Nuevo Testamento tenemos a dos personas que reciben nombres nuevos:
Pedro (que es griego), y Marcos (que es latín), y que reciben también nombres semíticos. Pedro fue posteriormente renombrado Cefas, el original es una combinación de dos palabras hebreas. Al igual que Jacob, Pedro no siempre estuvo a la altura de su nuevo nombre, excepto que Pablo se refiere a él constantemente con el nombre de Cefas en su Primera Epístola a los Corintios (1:12; 9:5; 15:5).
Pablo mismo recibió un cambio de nombre, y la ocasión del cambio es significativa. No coincidió con su conversión. Saulo se convirtió en Hechos 9, pero se le sigue designando como Saulo en Hechos 13:2. Sin embargo, en Hechos 13:2 leemos esta declaración: «Entonces Saulo (que también es Pablo), lleno del Espíritu Santo ...». A partir de entonces nunca se le vuelve a mencionar por su viejo nombre.

Por estos pocos fragmentos de luz, el nuevo Nombre que vamos a recibir, y que está oculto en este momento, resumirá de una manera singular toda nuestra nueva personalidad en Cristo, y probablemente tendrá significado en semítico, el lenguaje del cielo, donde está nuestra ciudadanía.

De Génesis hacia finales del siglo XIX, se ilustra de forma maravillosa la universalidad del idioma del cielo:
«Dos creyentes de diferentes países se conocieron en una conferencia y observaron cada uno en el otro evidencias inequívocas de su común fe. Se acercaron con las manos extendidas en señal de bienvenida, y, aunque totalmente incapaces de pronunciar una palabra en el idioma del otro, se comunicaron perfectamente cuando uno dijo, ¡Aleluya! y el otro respondió en el acto: “¡Amén!”»

Fuente: Time and Eternity, vol. 6 of the Doorway Papers, 1975.
[Originalmente Doorway Paper # 8 - Ottawa, Ontario 1961 / Rev. 1977] www.custance.org