1/5/17

LO ABSOLUTO (V)


Habiendo buscado los filósofos la noción de sustancia, unos en la idea de fuerza, y otros en la de extensión, y no habiéndola encontrado ni en una ni en otra, se infiere que está en las dos.

A mí esta inferencia me parece absurda. Una sustancia compuesta de otras dos, no sería una sustancia primaria, sino un amasijo secundario, una sustancia de tercera mano. Fuerza y extensión, por más indisolublemente que se las suponga unidas, no pueden ser sustancia, porque lo compuesto no puede ser simple.

Y ¿no seria más natural creer, como yo creo, que la fuerza y la extensión no son más que dos nombres de una misma cosa, dos polos de un mismo eje, los dos extremos de la idea de cantidad, que por un lado es intensiva, y más o menos extensa, pero espiritual, activa, llena de vida y fuerza, y por el otro lado extensa, y más o menos intensiva, pero visible, y material?.
Esta idea de cantidad, allá en el infinito positivo, es tan vital como el pensamiento, y la misma idea, aquí en el infinito negativo, es tan poco intensiva que es material como la extensión.

Casi todos los grandes filósofos, aunque todos ellos de una manera muy vaga, han señalado alguno de los atributos de la cantidad como la sustancia de las cosas. Para Pitágoras, el viejo del espiritualismo, todo está fundado en los números, y el alma misma es un número que se mueve a sí mismo.
Platón representa a Dios creando y ordenando los elementos y el alma por relaciones matemáticas. En esta brillante dinastía de reyes del espiritualismo, viene San Agustín a asegurar que la razón no es más que un número; y Descartes despues a decir que todas las relaciones que pueden existir entre los seres de un mismo género se reducen a dos, el orden y la medida; por lo cual el agudísimo Mallebranche ya dividió todo género de relaciones de las cosas en dos categorías de ideas, las de orden, que son más o menos perfectas, y las de medida, que son más o menos grandes.
Según Kircher el número no es más que la razón desarrollada; y Leibnitz asegura que el número es como cierta figura metafísica, y la aritmética como cierta estática de todo, que sirven para escudriñar los secretos de las cosas. Maistre señala el número en cada cosa.
Bonald, tomando por base la proporción matemática que la causa es al medio, como el medio es al efecto, enseña, entre otras cosas, que Dios es al Verbo, como el Verbo es al Universo. Laplace y Poisson van más lejos que todos aplicando el cálculo de las probabilidades a las ciencias morales, y asegurando el primero que los movimientos del pensamiento están sujetos a las leyes de la dinámica.

¿Por qué todos estos filósofos, en cuyas venas circulaba la sangre de raza pura, señalan todos aunque indeterminadamente, cierta forma de la cantidad, como la sustancia de las cosas?
Algunos filósofos modernos, entre otros Bordas y Huet en Francia, y Mateos en España, han aumentado la dificultad de la noción de sustancia, creyendo resolverla para siempre. Lo mismo que Demócrito, Epicuro y Descartes solo entienden por cantidad la extensión material, y a la idea de extensión la han añadido otra diferente, la de fuerza, y han definido la sustancia del modo siguiente: «La sustancia se compone de fuerza y extensión indisolublemente unidas.»
Pero, por muy indisolublemente unidos que estén, dos elementos diferentes no pueden componer una sustancia única. Y si la sustancia no es una, todos los problemas más importantes de la metafísica quedan sin solución posible, tales como el orden del universo, la unión de lo físico con lo moral y la coexistencia de lo finito con lo infinito.
Ni el universo puede tener por base más que una idea sustancial única, ni la ciencia se compone más que de una sola idea. Para resolver la dificultad, en vez de concebir la cantidad como un elemento pasivo, como los ilustres metafísicos que nos han precedido, y sin necesidad de ponerla en movimiento con el elemento extraño a ella llamado fuerza, como han hecho nuestros sabios contemporáneos, no se puede concebir la creación sin despojar a la cantidad de su complexidad y pasividad, considerándola como sustancia única activa.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario